Anecdotario. Blog divertido y desenfadado de Curro Gutiérrez Vargas basado en anécdotas reales.
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Bienvenidos aquellos que saben valorar una sonrisa. Bienvenido los que saben sobrellevar con humor los problemas. Los que saludan por la calle. Los que saben disfrutar de un rato de charla.
Bienvenido los que saben dialogar y respetar al contrario. Bienvenidos los que defienden sus pensamiento, sus deseos y sus locuras siendo tolerantes.
Bienvenidos los que saben reirse de si mismo y los que saben encontrar algo positivo en un mal momento. Los que disfrutan del mar y de la cervecita, de la compañía de los amigos y de la libertad de ser cada uno diferente pero iguales.
Bienvenido al fín, todo aquel que sepa aprovechar el don de la vida.
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jueves, 13 de octubre de 2011
El primer intento ( como dejar de fumar 3 )
Al día de hoy ya llevo unos dos meses y medio sin fumar. Aunque eso no me ha impedido coger el pedazo de resfriado que tengo ahora mismo. ¿Merece la pena? Globalmente diría que sí, pero no te creas que hace milagros. Si eres un soso, un aburrió y un manio, seguirás siendo la misma persona con humo que sin él. ¡Que sí, que hueles mejor! Pero también huele mejor lo peor, valga la paradoja. Esencialmente dejar de fumar te beneficia en tu economía, en mi caso 1.300 euros aproximadamente al año. También tú y tu ropa suelen oler mejor, bueno siempre con la pequeña ayuda del desodorante, no te obsesionas a las 12 de la noche porque se te acaba el tabaco y otras cosillas que ya comentaré. Si quieres más detalle consulta esta página web de la OCU.
Bueno a lo que iba. Tras la primera hipnosis mi idea, si he de ser sincero, no era dejar de fumar del todo, sino hacerme fumador solamente de fin de semana, como mi amigo Domingo o mi amiga Chelo. Eso quedaba bonito, no fumar ni lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves. Ya el viernes según como se torciera, y el sábado y el domingo por lo menos un par de cigarritos por día. ¡Eso estaba bien! Menudo planazo.
Y así comencé, cuatro diitas sin fumar, y llego el primer examen, la primera cervecita en compañía de fumadores. Yo muy chulito aparecí con un cigarro mentolado, de esos que venden en la farmacia. Así como de pronto, anuncié la buena nueva: “HE DEJADO DE FUMAR”.
Si, si, lo dicho: ¡Que ya no fumo! ¿Pero desde cuando, killo? Por lo de killo se reconoce claramente que yo me encontraba situado en Sevilla, si hubieran dicho picha, esto sería en Cádiz. ¿Van comprendiendo el léxico antropológico andaluz? ¡Pecadores de la pradera!
Yo contesté: “Desde hace cuatro días”. Risitas y el gracioso de turno que se lanza a vociferar: ¡Pero si eso no es na! ¡Pero es que yo voy muy en serio! Le contesto muy firmemente. ¡Quiero ser fumador de finde! Mas risas, ji, ji, ja, ja. ¡Ya lo veréis!
Al ratito ya estábamos sentaitos en un buen velador rodeado de nuestras tapitas y las típicas crucesdelcampo. Y comenzó la hora del humo. Miro a un lado, miro a otro y como casi de incógnito saco un cigarrito del bolsillo de mi camisa.
Por cierto, como cambian los significado de las palabras cuando las describimos en diminutivo. ¿No me digan ustedes que puede hacer el mismo daño un cigarrito que un cigarro?. Un tintito que un tinto, una cervecita que una cerveza. Siempre que vamos de diminutos pretendemos convercer o convencernos. Vamos que si a ti te dicen que a ver si le prestas un dinerito hasta oyes, ahora como te lo digan con todas las letras sales corriendo. Y así vas cayendo en la limosnita, el helaito, el eurito y hasta te atreves a insinuar lo del polvito. Aunque si lo consigues dirás un polvazo. Lo ven. ¡Ven como nos engañan y seducen los diminutivos ¡
En fin, que comencé con un cigarrito que me supo a gloria. Y yo me dije pues tampoco es para tanto, que yo controlo, así que al rato me fumé el otro que tenía preparado para esa noche. Ya con las copitas (lo ven, lo ven) se me antojo otro, pero como no lo tenía planificado lo tuve que pedir. Un día es un día y ya hacía cuatro que no fumaba.
No había estado tan mal, un sábado solo tres cigarritos, cuando antes fumaba treinta tres cigarros. ¿Ven la diferencia entre cigarrito y cigarro? El primero es divertido, inusual y hasta simpático, el otro sobrio, rotundo, saborío y hasta pelmazo.
De esta manera aguanté unos tres fines de semanas. Al cuarto ya fumé el viernes y el domingo también. Bueno tampoco era tanto, 10 o 11 cigarritos a las semanas comparados con los 210 anteriores no estaba mal.
Mientras tanto en las primeras semanas de mi abandono del humo, saciaba mi ansiedad con cientos de asaltos al frigorífico. Combinaba la horchata con las anchoas, el gazpacho con las magdalenas, las galletas con el chorizo. Y así me puse. ¡Redondo como un globo! En un pispas de días cayeron sobre mi cuerpo 8 kilos, que no kilitos. Pero no importaba lo primero, era lo primero. Dejar de fumar. Bueno, por lo menos durante la semanita.
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sábado, 10 de septiembre de 2011
Réquiem por una foto (dejar de fumar 1)
Hace más de un año, charlando con mi amiga Natalia, me comentó que se encontraba desanimada porque una compañera de trabajo había vuelto a fumar. ¿Cómo que había vuelto a fumar? ¿Y antes? Por lo visto la muchacha años antes, en concreto tres, se había sometido a un tratamiento de hipnosis para dejar esta costumbre, y hasta entonces lo había conseguido. Para mi amiga su compañera era una heroína, y por eso ahora todo su mito se había derrumbado.
Profundizando más en el tema, me comento que la chica acudió a un tratamiento de hipnosis, y mediante una charla dejó automáticamente de fumar. Sin ningún tipo de ansiedad con respecto al tabaco continuó su vida durante ese tiempo. Hasta que un momento determinado decidió fumarse un cigarrito, y tras este, en los días sucesivos vinieron otros y otros, hasta conseguir la misma cantidad de consumo que en años anteriores.
A pesar de que mi amiga estuviera desanimada por la actitud de su compañera, para mi aquella historia me pareció el triunfo de un batalla enorme, batalla que no guerra. Estar tres años sin fumar suponía bastante tiempo de salud.
Le pregunte cuanto le había costado el tratamiento. Y me que contestó que unos 200 euros, en un centro del Aljarafe de Sevilla. Inmediatamente comencé a ejercer de calculadora. Me dije, tú te fumas alrededor de un paquete de tabaco al día, que aproximadamente cuesta unos 3 euros 25, por lo tanto esto multiplicado por 365 días al año, si es bisiesto un paquete más. En total son, y ahora voy por la calculadora, unos 1.186,25 euros. Que traducido a ilusión podría ser un buen viaje a Cuba o una estupenda máquina de fotos. A demás esta cifra había que multiplicarla por tres, pues tres son en los años que dejó de fumar. En total se había gastado en ese tiempo 3558,75 euros, más de medio millón de las antiguas pesetas. ¡Que barbaridad! ¿No? ¡Cuánto dinero desperdiciado en humo !.
Para ser exacto a ese dinero habría que restarle 200 euros que es lo que le costó el tratamiento, o sea, quedarían de superávit 3358,75 euros. ¿Y esto había sido una derrota? Pues que derrota más dulce. Además habría que añadir los beneficios para la salud, la ventaja de no tenerte que salir del bar a la calle para fumar, la mala prensa que esto tiene y que te digan que besarte es como hacerlo a un cenicero lleno de colillas.
Pues con todos estos datos, yo me dije tengo que intentarlo. Creo que merece la pena, aunque la verdad no me lo creo, no me creo que con una charlita yo deje un vicio en que llevo atrapado más de 30 años. ¿Y la foto del blog? La tendré que cambiar. Aquí parezco más intelectual. Bueno antes debo aclarar que la foto que encabeza esta entrada es que tenía yo colocada como presentación de mi imagen desde que comencé a realizar el blog, hace dos años.
En fin, abandonemos la estética y vayamos a la economía, que para eso estamos en crisis. Y si hay que cambiar la foto se cambia, se echan dos bemoles y pa delante, además esa foto es de hace dos años y yo he cambiado, aunque no sé si a mejor, je, je.
En fin que me propuse conseguir este reto. Aunque como esta entrada ha sido muy larga y también es bueno dejar algo de suspense. Mientras ustedes se lo piensan lo de dejar de fumar, yo me dedicaré a escribir las siguientes partes de esta historia. Hasta pronto
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