bienvenidos

Bienvenidos aquellos que saben valorar una sonrisa. Bienvenido los que saben sobrellevar con humor los problemas. Los que saludan por la calle. Los que saben disfrutar de un rato de charla.
Bienvenido los que saben dialogar y respetar al contrario. Bienvenidos los que defienden sus pensamiento, sus deseos y sus locuras siendo tolerantes.
Bienvenidos los que saben reirse de si mismo y los que saben encontrar algo positivo en un mal momento. Los que disfrutan del mar y de la cervecita, de la compañía de los amigos y de la libertad de ser cada uno diferente pero iguales.
Bienvenido al fín, todo aquel que sepa aprovechar el don de la vida.
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jueves, 26 de marzo de 2020

Dibujos de semana santa para colorear

 







Paso del Cristo de las Almas de la cofradía de los Javieres






Cristo de la Buena Muerte de la cofradía sevillana de la Hiniesta


 Jesus Nazareno de Lora del Río


virgen de los Dolores de Lora del Río





sábado, 21 de marzo de 2020

Esculturas de Setefilla Vargas Nuñez





















Esculturas de Filli Vargas





Tu no te has ido, solamente has cambiado la forma de llegar a mi corazón 




jueves, 28 de junio de 2018

Las fotos en el festival Lora Sonrie





Algunos de los componentes de nuestros cortos : Carmeb Bueno, Alicia Cifredo, Elena Gomez, Chelo Gonzalez, Curro Gutiérrez, Angel Ferreiro




Junto a Julián Quintanilla  al director y actor 
del cortometraje ganador: El mundo entero






Junto a las actrices  Rosario Pardo y  Mari Paz Sayago

sábado, 18 de marzo de 2017

Como realizar un paso de semana santa facilmente


Este es un tutorial realizado por mí , para explicar claramente como realizar un pasito de semana santa de manera fácil






domingo, 13 de noviembre de 2016

Lora










Lora


Alma de pueblo.
Blanca paloma de la Vega.
Tan lejos del mar,
de la cal tan cerca.

En el olivar prendida,
por siempre Lora,
en el olivar se encuentra.

Blanca Lora de esperanza,
terca Lora que bosteza.
Pueblo blanco, negra tierra.
Río grande, morena sierra.

Lora es el invento
de una palabra cualquiera.
El reino lejano y bello
de un califa que sueña.

Azul cielo de nostalgia
del azahar en primavera.
De los blancos algodones,
del jazmín y la hierbabuena.

Lora es
verdina en la alberca,
soles que abrazan,
campos que queman.


Y Lora es orgullosa
paloma que vuela.
Blanca nieve caída
en la tierra más severa.

27 febrero 1987



De mi libro de poemas : 

"El despertar de la aurora de la aurora "


Se puede leer al completo en :





martes, 31 de marzo de 2015

El cristo de San Gonzalo en el 2015


Desde la casa de mi amiga Bella , grabé este emocionante vídeo, el pasado lunes santo






En el siguiente enlace podemos ver el paso de la virgen de esta cofradía

jueves, 1 de enero de 2015

Asi no nos tomamos las uvas con el canal sur



Gracias al fallo en el canal sur al dar las campanadas este vídeo se hizo bastante conocido en la red y en la televisiones nacionales. Nunca como antes ha la familia Gutiérrez nos han visto tomarnos las uvas tantas gentes














el examen - mi último cortometraje

Uno de los momentos que suele recordar uno para toda la vida  es aquel en que aprueba el carnet de conducir. Para los padres otro momento importante es el del nacimiento de un hijo. Para los niños el día de la primera comunión, aunque yo con eso me llevé un chasco. A mí me dijeron las monjas que sería el día más feliz de mi vida. ¡ Psicc no estuvo mal ¡ ¿Pero el más generoso   de toda mi existencia ? . No, rotundamente no. ¡Menos mal!. Tú te figuras que con ocho años vive el día más gentil de tu existencia. ¿Qué ilusión te queda ya para el resto?.
Pero retornando con el primer momento nombrado, quisiera relatar una curiosa anécdota que me contó hace un tiempo un compañero de trabajo, el gaditano Julián.
Yo no sé si el día de la comunión para algunos habrá sido su jornada más feliz pero lo que si estoy seguro es que el día en que uno se examina del carnet de conducir, es una de las jornadas en la que uno siente una mayor cantidad de nervios. Hay gente que para superar esto se toma unas buenas copitas de coñac, otros se acogen a San Cristóbal, usan la magia, la superstición y hasta sus dotes seductoras.
Me contaba mi compañero de trabajo Julián que conoció a una muchacha que era terriblemente nerviosa. Por supuesto esas alteraciones se le incrementaron más el día que tenía que examinarse. Tras rezar varios padres nuestros, tomarse varias copitas de coñac, un par de relajantes musculares y completar sus bolsillos con patas de pollo notaba como sus nervios no le remitían y llegado la hora del trance se lanzó como un torero al ruedo.
Delante suya aparcó el coche donde debía de ser examinada, desde este y desde la puerta del conductor salía un descorazonado mozalvete emitiendo sonidos que aquí, por su grosería, no me atrevo ni a escribir ni en chino. Tras esto la muchacha penetró en el coche de la manera más rápida posible.  En el asiento de al lado de ella se encontraba su profesor de autoescuela haciéndole disimuladas señas para que se calmara, tras este , y en la parte de atrás del coche el examinador.
Nerviosamente la muchacha se colocó el cinturón de seguridad, tras esto situó el espejo retrovisor de manera adecuada, también lo hizo con los exteriores y se santiguó. Tras hacer este acto de clamor al cielo oyó una voz prominente  tras su espalda, que le interrogaba constantemente con estas palabras : ¿Se llama ¿. ¿Se llama?.
 Tras expresar una enorme rostro de incredulidad  y  dudar un momento, se quitó el cinturón de seguridad,  abrió la puerta del coche, salió de él, cerró esta y golpeando con los nudillos de su mano derecha la puerta , expreso un acongojado: ¿Se puede?..

Esta anécdota nos dio la oportunidad de rodar este simpático cortometraje


Mi último cortometraje en dos tipos de forma de rodar




EL EXAMEN - PLANO SECUENCIA








martes, 4 de noviembre de 2014

Divino Don (Malaestrella 2)

¿Que ocurriría si te dedicas a asaltar los supermercados para ayudar a los necesitas y por eso tre ponen un pedazo de multa?.
Pues de eso, de eso va nuestro último corto. De crisis, de como superarla. De risas, de canción y de esta tragicomedia en donde nos han metido.

https://www.youtube.com/watch?v=DaPfm9ZpAFc

Pues nada , pinchando en la foto anterior podeis veis nuestro último corto y pinchando en la posterior pues vereis como lo hicimos. La verdad es que siempre que rodamos lo pasamos genial.

https://www.youtube.com/watch?v=Ep0MDA03QVA
Venga reirse un mónton y a ser también un poquito crítico. Que las grandes cuestiones se dicen con humor

viernes, 22 de agosto de 2014

viernes, 12 de abril de 2013

el camino mas dulce



·         ¿Sabéis lo que llama más la atención a un niño? Los colores y lo olores y ahora aquí ya de mayor, hoy añoro aquellos olores que inundaban, que perfumaban mi infancia. Aquella goma de nata que poco a poco mordisqueaba yo tan puesto con mi uniforme de rayas, el olor a lapicero y a libro nuevo. Ahora con nostalgia evoco el olor a arroz en casa de mi abuela, mi buena y dulce abuela que me llevaba una enorme cuña de chocolate en el recreo de mi escuela. La cual tenía que esconder con maña porque Don Salvador, mi profe de segundo de primaria, siempre quería que le diera un cachito. Si, si un cachito y el gorrón casi se la zampaban entera.
Mi infancia estuvo repleta de colores y aunque las pocas fotos que tengo de aquella época sean en blanco y negro, yo aún las sigo viendo de iluminadas, claras y coloreadas como la ilusión de un niño. ¡Maldita la infancia en que el único color se deslumbra es el gris!
Y los olores y los colores me invadían y me inundaban cuando junto a mi padre, mi madre y mi hermana visitábamos el gran almacén de la capital al cual nos dirigíamos para adquirir un montón de golosinas para venderla en nuestra pequeña tienda de mi pueblo natal.

Me sorprendía y me arrebataba la ilusión esa enorme montaña de caramelos ocupados ordenadamente sobre altísimas estanterías, tan alta, tan alga como la luna. Para mí era una enorme luna llena repleta de golosinas.
Allí convivían experiencias tan sabrosas como los enormes y domesticables chicles bazocas, y los palotes de fresas tan difíciles de desnudar de su pegajosa vestimenta.
Allí en aquel almacén fabricado para la imaginación de un goloso, convivan aquellos pequeñitos caramelillos de nada. ¡A gorda, a gorda cada caramelo! ¡Caramelos por una peseta. Que de sabor, que de ilusión y todo envuelto en numerosos colores luminosos, dorados, plateados. Cual olas de un mar dulzón. Como la infancia, sabrosa, golosa ante la experiencia.
Buscaba y buscábamos mi hermana y yo las nuevas golosinas que aparecían semanalmente. Fue toda una experiencia el combinar un negro y alargado regaliz con un paquetito de refresco. Si, refresco, aquellos paquetillos con polvitos anaranjados que al penetrar en la boca, y gracias a su acidez provocaban en tus encías un gran revuelo.
Y el regreso, ese regreso al pueblo en un destartalado Renault 4l, con un coche cargado de dulce manjares. Rebosando expectativas para los niños del barrios. Bolitas de chicles, regaliz espirales, rojo y azules, chupa chup con sonidos de silbato, pastelillos de cremas. ¡Que automóvil más sabrosos! ¡Que revolución mas alegre para los niños del barrio!


¡Qué suerte y que grande ser niño! ¡Y qué largo el tiempo que duraba un recreo, un sabor una sorpresa! Un año entero era una eternidad. Y que lejos ahora. ¡Qué poco huelo, que poco veo, que poco siento! En fin ¿Qué poco disfruto!
Se me acabó el resplandor con la edad. Poco a poco, como una vela que poca cera me queda ya en la imaginación. Creo que envejecer es anular los sentidos. El olor, el sabor y hasta el tacto , Pensamos que quizás las cosas no saben cómo antes. ¿Pero no seremos nosotros los que no tenemos ya capacidad de disfrutarlas?

sábado, 2 de junio de 2012

Hoy no vamos de feria

Hoy es feria en mi pueblo. Desde el miércoles por la noche que la inauguraron hasta el domingo, mis paisanos disfrutarán en la Alameda del Río de esta ciudad desmontable. Por cierto, el pregonero de esta fiesta es el renombrado Mario Vaquerizo, oriundo de mi localidad, al igual que la famosa actriz Lole León. ¡ Peculiares que son algunos de mis paisanos ¡. ¿No?.


Yo esta vez no acudiré, prefiero quedarme aquí en Cádiz, tranquilito y paseando junto el mar. A mí ,es  que las ferias ya no me hacen ilusión. Desde un punto simple de vista, todo se reduce a beber , comer y soportar un enorme ruido, además de llenarte de albero hasta el cuello de la camisa. Esto lo puede hacer cualquier día del año, y mucho más baratito. Bueno, menos lo del albero, pero siempre te queda la opción de  irte a una cantera a ponerte como un canario.




Ahora ya no me sorprende, ni espero con ansia casi nada. ¡Pero cuando chico, si!. Cuando chico los chavales nos contábamos cuando iban llegando los cacharrito. Que si han llegado los coches de choque, y yo ya tengo fichado el morado que es el que corre más, que si ayer yo vi el tren de la bruja o el eterno carrusel. Otro afirmaba que ya había visto poner el látigo. Esa atracción que gira y gira sin parar, formando un enorme rectángulo y donde en sus extremos, se manifiesta mucho más rápida, y se escuchan los mayores alaridos.

Desde pequeñito el látigo para mí, fue mi más atrayente y temida atracción. Atrayente porque en esas maravillosas curvas de su recorrido sentía una enorme ingravidez que me provocaba una enorme sonrisa, me sentía como un astronauta . Temida, por la historia que me relató una vez a un pariente mío, que se empeño en darme un paseíto por la feria, no se con que malvados fines.

Ustedes, queridos lectores, sabéis por experiencia que cuando a un crio se le mete algo en la cabeza es difícil intentar convérselo para que desista. Pues así estaba yo, con mis 7 añitos, erre que erre, que me quería montar en el látigo. Y mi familiar que no, yo pienso que era porque le daba un pelín de miedo. A esta, no se lo ocurrió mejor idea que inventarse una terrorífica historia para que yo desistiera .
 El relato comenzaba así: Hacía años una pareja de enamorados mientras paseaba por nuestra feria, decidió montarse en el látigo, mientras estaban en el al novio no se le ocurrió otra cosa que ofrecerle un anillo de compromiso a su amada, la cual en agradecimiento le soltó un sorprendente beso, indigno de ver para aquella época. Pero la pobre pareja tuvo tan mala suerte, yo creo que deseada por alguna envidiosa solterona que se veía que se iba a quedar para vestir santos, que en aquel momento la cabina donde se encontraba estos novios, giró con tanta fuerza que salió despedida hacía el exterior, y fue tanto el ímpetu que esta llegó al río, que estaba a unos 500 metros, donde ambos personajes perecieron ahogados. ¡Que historia más cruel!. ¿Verdad?. Pues ni por esa se me quitaron a mí las ganas de montarme en el látigo. ¡Oye que yo soy un optimista!. Que si ocurrió una vez, no iba a ocurrir siempre.

Para mí, una cosa imprescindible en una feria, es la noria. Es como la estrella del portal de Belén. Allí donde está, allí hay farolillo, fino y sevillanas, o sea feria. Cuando era adolescente recuerdo que saliendo con mi pandilla, a uno de los componente se le ocurrió comentar, que para él la noria le recordaba a una enorme tortilla de patatas . ¡El chiquillo es que tendría más hambre que un galgo abandonado ¡.Durante horas y horas nos estuvimos riendo de esa graciosa ocurrencia. Y entonces comprendí, lo poco, que a veces hace falta para sonreír. ¡Por favor!. Practiquémoslo más, y más en estos tiempos, que hace falta más optimismo que yo con el látigo.

martes, 19 de abril de 2011

San Gonzalo en la esquina de Rioja con Velazquez . Sevilla Semana Santa 2011



Muchas gracias a mi amiga Bella por haberme dado la oportunidad de grabar este video desde su balcón

martes, 1 de marzo de 2011

entrevista a Curro Gutiérrez

Entrevista en el diario digital del IES Guadalquivir de Lora del Río

lunes, 3 de agosto de 2009

En la calle el río


Yo nací cuando la riada del Tamarguillo. Suceso que todos los sevillanos mayores recordaran sin duda. Sevilla en aquellos días del año 1961 se vio inundada por el desbordamiento del arroyo Tamarguillo, varias personas murieron en aquel primer incidente. Para aliviar a las familias se organizó un festival benéfico, con tan mala suerte que una avioneta que volaba sobre público se desplomó sobre este , matando a unas cuantas personas más.
No acabaron en este momento las desgracias, sino que al día siguiente cuando se celebraban los funerales por las victimas del último suceso, fueron tantas personas al cementerio sevillano , que la verja de hierro forjado de la puerta del camposanto, se derrumbó, provocando el aplastamiento de algunos individuos más.
Como comprenderán yo no tengo la culpa de estos incidentes, solo que coincidió mi venida al mundo con estos infaustos momentos. Aunque yo también arme de las mías.
Antiguamente la mayoría de los niños nacíamos en nuestras casas, yo no iba a ser menor. Cuando las madres estaban a punto de parir se llamaba a la comadrona y esta se presentaba de inmediato en la respectiva vivienda. Pues bien, recién parido, fui colocado en lo alto de una mesa camilla, con tan mala suerte que la ropa de camilla se incendió con el bracero de picón que se encontraba debajo. Tuvimos que salir todos hacia la calle para que el incendio no nos asfixiara. Como ven mis comienzos fueron prometedores.
Como he dicho anteriormente yo tuve la suerte de nacer en mi casa. En mi casa de la calle “el rio” que es como se llamaba popularmente. Mientras nacía las aguas del Gualquivir casi bañaban mi portal llamándose la calle de esa manera no es de extrañar. Lora , en aquellos días , también se inundó .
Más tarde me enteré que el nombre de mi calle era Lope de Vega, por cierto muy buen escritor, pero un pelotilla y una persona un poco chunga y pendenciera.
Yo desde aquí le quisiera pedir a mi ayuntamiento que el nombre de mi calle vuelva a ser el de siempre. “Calle el río”. Que nombre más llano y más bonito, más simple y más bello. Y ya que no tenemos puesto el rótulo de la calle en ningún lugar, que provechen esa coyuntura y le demos un homenaje a ese que durante tanto tiempo nos ha repartido su compañía , el río, el río grande, nuestro Guadalquivir.

domingo, 2 de agosto de 2009

Hasta la muerte tiene su gracia


Hace algunos años en un pueblo cercano al mío se murió una señora ya mayor. La cual había sido soltera, y por lo tanto no tenía familia muy cercana, solamente una sobrina que vivía en Burgos.
Cuando la señora falleció dejó perfectamente detallado como tenía que ser su entierro. Las coronas de flores que debía de llevar, el tipo de ataúd que prefería y hasta lo que debería decir el párroco en su funeral.
Como la señora era muy detallista y llevaba años preparando este momento, también dejó escrito en su testamento como tendría que ir vestida dentro de su ataúd. En el citado texto añadía esta cláusula:”Colocarme como mortaja el vestido que se encuentra en el altillo del armario de mi habitación".
Como la sobrina vivía lejos y aún tardaría unas horas en llegar al pueblo para el funeral, decidió llamar a una vecina para que cumpliera la voluntad de la difunta. Le insistió que buscara el traje que había señalado la muerta y que se lo colocara como mortaja.
La pobre mujer fue a la casa de la difunta, rebuscó en el armario y después de encontrar el traje señalado se dispuso a colocárselo a la muerta. A ella le extrañaba el tipo de vestido que había escogido la difunta, pero como la muerta siempre había sido algo especial, pues tampoco se preocupó demasiado.
Al cabo de un par de hora la sobrina de la difunta se presentó en casa de su tía. Antes llamó a la vecina para que la dirigiera a donde había colocado el cadáver. Mientras se ivan al lugar tuvieron el siguiente diálogo.
_ ¿Has encargado las coronas que te pedí?- dijo la sobrina
-Por supuesto, y también he hablado con el párroco- Se explico la vecina
-¿Y has vestido a la muerta como ella dispuso?- Le interrogó de nuevo la parienta de la finada
-Claro, aunque me parece un poco rarito los deseos de tu tía. ¡Pero hija tú ya sabes lo especial que era pa to! – Sugirió la vecina
-¿Raro? ¿Raro porque?- dijo la sobrina
-¡Pues ya lo verás hija mía!- exclamó la vecina.
De pronto abrieron la puerta del salón donde se encontraba el ataúd con la difunta. Y cual sería la sorpresa de la sobrina al ver a su tía ataviada de flamenca, con sus sarcillos y su peineta como complemento.
-¡Pero Dios míos! ¡Esto que es!- Exclamo con sorpresa la sobrina.
-¡Pues lo que tu me dijiste mi arma! Es lo que había en el ropero.- enunció la vecina
Como la vestimenta de la difunta no les convencía, volvieron a buscar por el ropero. Y allí encontraron una enorme bolsa con un cartel añadido. En letras grandes se podía leer : “Mortaja”. Dentro había un hábito de monjas de las madres mercedarias.
Por culpa de las prisas, la vecina no había tenido mejor idea que coger la primera bolsa que vio en el armario. Y en vez de vestir a la difunta de monja la vistió de flamenca.
A la vecina , ya acharada por la confusión, solo se le ocurrió exclamar la siguiente frase:
-¡Por lo menos una vez en la vida va con gracia!.



sábado, 1 de agosto de 2009

cuidado con las tortugas


Hace algunos años cuando en las casas no había aire acondicionado, el calor se combatía de mil maneras distintas. Desde abrir todas las ventanas de la vivienda cuando llegaba la noche, hasta el típico abanico.
Lo más insufrible del calor en Andalucía no son los días, sino esas noches espesas y soporíferas que te impiden conciliar el sueño. En mi familia teníamos como remedio nocturno, cuando llegaba la noche, el coger todos los colchones y extenderlos sobre el suelo de la azotea.
Ciento de veces hemos dormido así, un colchón al lado del otro mientras el cielo estrellado cubría nuestras cabezas.
Era realmente divertido pues hasta que llegaba el sueño contábamos miles de historias. Historias de miedo, divertidas. Hasta nos permitíamos jugar a adivinar donde estaba la osa mayor.
En estos días de calor, mi padre se encontró una tortuga en las tierras que el cultivaba, y como a mi madre siempre le han gustado los animales se la trajo a casa. La tortuga, supongo yo que eso era, porque nunca he entendido muchos de animales, y bien podría haber sido una galápago, la tortuga era enorme, del tamaño de la palma de la mano de un hombre ya maduro. Su caparazón aparecía dañado en un lateral y como principal característica se le dotaba la pérdida de un ojo.
La tortuga la depositamos en la azotea, para que así tuviera espacio suficiente para que pudiera desplazarse a sus anchas.
Un día cuando me encontraba tumbado sobre mi colchón y solo en la azotea de mi casa ,combatiendo el calor nocturno, a eso ya de las doce de la noche. Vi a la tortuga como me miraba fijamente a unos cinco metros de mí. De pronto salió corriendo hacia mi dirección. Llego a la altura de mi pie derecho, abrió una enorme y asquerosa boca y me dio un bocado.
No fue tanto el dolor que me provocó este animal lo que me llamó a atención, sino la rapidez de la tortuga y sobretodo como aquel animal tan pequeño podía tener tan descomunal bocal. Y como esta era repulsivamente asquerosa.
Al día siguiente se lo conté a toda mi familia, pero nadie me creía. La risa fue el mayor indicio de su incredulidad,
Al cabo de unos días nos cansamos de la repugnante tortuga y se la dimos a un amigo que vivía en el campo.
Pasado el tiempo le preguntamos nuestro amigo por el animal. Nos contó un caso parecido al mío. Un día en que se encontraba tranquilamente sentado, de pronto la tortuga marcó una velocidad de vértigo y se dirigió a su mano y le mordió. En un ataque de rabia, el buen señor cogió la tortuga y la lanzo lo más lejos posible, perdiéndose de nuevo esta por el cercano campo.
Eso si, al igual que yo, volvió a recalcar lo enorme que tenía la boca el animal, lo repulsiva que era esta y sobre todo la mala leche que se gastaba el bichito.

Dibuja con perspectiva

Dibuja con perspectiva
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