bienvenidos

Bienvenidos aquellos que saben valorar una sonrisa. Bienvenido los que saben sobrellevar con humor los problemas. Los que saludan por la calle. Los que saben disfrutar de un rato de charla.
Bienvenido los que saben dialogar y respetar al contrario. Bienvenidos los que defienden sus pensamiento, sus deseos y sus locuras siendo tolerantes.
Bienvenidos los que saben reirse de si mismo y los que saben encontrar algo positivo en un mal momento. Los que disfrutan del mar y de la cervecita, de la compañía de los amigos y de la libertad de ser cada uno diferente pero iguales.
Bienvenido al fín, todo aquel que sepa aprovechar el don de la vida.
Mostrando entradas con la etiqueta sevillana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sevillana. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de agosto de 2009

réquiem por una mujer


Mira que nunca me habían gustado. Pero con los derrotados siempre me sucede lo mismo, me dan una enorme lástima. Y eso que no eran nada estéticas. Solían ser como un símbolo de distinción. Un símbolo que me ayudaba a distinguir quien tenía buen o mal gusto.
Por cientos de casa se encontraban repartidas, y siempre era un recurso fácil para un niño aburrido. Daba igual que traje que llevaran, siempre resultaban enormemente soez y horteras. Algunas las había comprado la dueña de la casa, pero otras te la traía una prima que había ido a Torremolinos de turismo. Otras te habían tocado en la tómbola después de tentar decenas de veces a la suerte.
Todas eran morenas, de estrecho talle y caras de estreñidas. Fieles acompañantes, nunca te abandonaban, ni siquiera en los momentos menos alegres. Compañeras infalibles del torito.
¿A que lugares inaccesibles marcharás después de que la pantalla plana te robara tu sitio?

jueves, 30 de julio de 2009

los alemanes


En uno de los años en los que estudiaba Bellas Artes en Sevilla, el ayuntamiento de esta ciudad nos convocó a varios de los pintores que vivíamos allí para que realizáramos algunos murales en la Alameda de Hércules.
Nos dieron las pinturas y las brochas, también nos ofrecieron a cada uno un lienzo de muro y nos dispusimos a pintar cada uno lo que buenamente pudo. Cada uno en su estilo plasmamos nuestra obra en pocas horas. Uno de mis compañeros de mural y de piso, Paco, dedicó su obra a los perros. De una forma muy personal y divertida.
Al rato, cuando ya habíamos finalizado una joven pareja de alemanes se dirigió a mi amigo, y con su escaso conocimiento del idioma, le comunicó a Paco que deseaba que su coche lo decorara con esos extraños animales. Cual fue la sorpresa de este al ver como el joven alemán acercaba un viejo Mercedes para que fuera coloreado por Paco. Le pareció tan divertida la tarea a mi amigo que no tardó mucho tiempo en realizarla.
Por fin el coche totalmente diseñado , convertido en una jaula andante. Después de esto, la pareja de alemanes, ella y él, nos convidaron a pasear por Sevilla con este coche tan original. ¡Fue tan divertido el viaje y tan diferente!. Cada momento haciendo sonar el claxon del automóvil para llamar la atención de los viandantes.
Después de esto estuvimos conversando con nuestros nuevos amigos teutones. Y nos enteramos que él era saxofonista y ella pintora. Los chavales se estaban dedicando a recorrer media Europa montando en su automóvil y él ganaba algún dinero actuando en algunas pequeñas sala de jazz de las ciudades que visitaba.
Como se venían gente divertidas, abiertas y amables y a nosotros nos sobraba un cuarto vacío en el piso de estudiantes, decidimos a invitarles a que vivieran con nosotros unos días. Se instalaron en la habitación desocupadas.
Por las noches todos juntos nos montábamos en el curioso automóvil y nos dedicábamos a buscar salas de jazz para que pudiera tocar nuestro amigo y así sacar un dinerito.
También le enseñamos a interpretar algunas melodías sevillanas, por lo que el último día se dedicó a tocar en la calle Sierpes. Con el dinero recogido nos compro varios litros de cervezas y así de esta forma tan generosa, la pareja se despidió de nosotros.


Esta anécdota está dedicada a mi amigo Paco Mohedano para que siga creando de esa forma tan divertida. Por cierto mirar el monstruario que hay a la izquierda diseñado por Paco y Manolo. ¡Es muy divertido aunque algo irreverente! Je ,je.

sábado, 25 de julio de 2009

cada vez quedan menos creyentes


Hoy he vuelto a Sevilla, la ciudad donde vivo en estos últimos meses. Después de deshacer el equipaje , almorzar y tomarme una reconfortante siestecita, decidí que me apetecía ir al cine. Pero me daba miedo bajar a la calle. Y no era por el aire irrespirable que se percibía. Ni porque temía dejarme las suelas de mis zapatillas derretidas sobre el asfalto. Ni siquiera porque un sol justiciero y abrazador pudiera hacerme sentir como una lasaña en el microonda.
No era por nada de esto sino porque pensaba que las calles, las avenidas y plazas estarían llenas de gentes. Gentes que no me dejarían ni siquiera caminar. Miles de ciudadanos de otras provincias.
¿Qué porque pienso esto? Pues verás, cada vez que digo fuera de esta ciudad que soy de aquí, todo el mundo me dice que en Sevilla hace mucho calor, que es horroroso como calienta el Lorenzo. Que ellos han estado tal día de julio o de agosto aquí. ¡ Mi arma no tienes otro diita pa venir !.
Claro y como todas estas gente no se les ocurre mejor idea venir en estos días, no en los otros diez meses en que tenemos unas temperaturas estupendas, yo pensaba que las calles estaban repletas de forasteros. No sé porque vendrán siempre en esta fecha. ¿Será para comprobar que hay vida más allá de los cuarenta grados?
En fin, que al final lleno de valor decidí ir al cine. De pronto, cuando cruzaba el semáforo que hay en la calle Luis Montoto, frente al Cortes Inglés de Nervión, se me cruzó un ciclista. Un señor de aproximadamente cincuenta años y perfectamente equipado con la indumentaria del deporte de Indurain .
Se paró un momento, miro al rejoj-termómetro que estaba en la portada del centro comercial, y vió la temperatura que marcaba. A continuación exclamo con cierta rabia: “Cuarenta grados, y una mierda, por lo menos cincuenta”. A mí solo me quedó reflexionar como el título de esta crónica: ¡Cada vez quedan menos creyentes!

viernes, 17 de julio de 2009

¡ La pobre chiquilla !


El sentido del ridículo, o más bien la autoestima, va impresa en uno mismo .La presientes y te marca. Según esta ,te riges con seguridad o con desconcierto. Te da alas o te convierte en un ser acomplejado y cobarde. No solo te influyen las opiniones que los demás tengan sobre ti, sino, sobre todo, lo que tú creas que los demás opinan sobre uno aunque esto jamás lo hubieran expresado. ni siquiera, como en el caso de la siguiente anécdota, se lo hubieran imaginado.
Yo ni siquiera viví este momento, pero siempre que lo recuerdo, además de provocarme una sonrisa, me da por reflexionar, de cómo el propio pensamiento puede marcar nuestras relaciones.
Hace bastante años, mi hermana y un grupo de amigas suya se encontraban una noche de verano disfrutando de sus juegos. Era un grupo de 6 o 7 niñas de aproximadamente unos once años de edad. Como solía ser habitual a primera hora de la noche, cuando el calor ya se había remitido, solían quedar en una plaza de mi pueblo. Una plaza amplía, repleta de naranjo y acompañada por dos altas palmeras. Una plaza centrada por una fuente que casi nunca tenía agua y coronada por una cruz de forja.
Cuando se reunían ese grupo de amigas solían comprarse un polo de hielo o un paquete de pipa, para alimentar el rato. A veces jugaban a la comba, al contra o simplemente a charlar de sus cosas. Un día de esto decidieron ponerse a bailar sevillana en medio de la nombrada plaza. Mientras unas cantaban otras bailaban. De repente una de las amigas se marcho del grupo como si la persiguiera el diablo. Todas se quedaron extrañadas pero no le dieron más importancia .Creían que la amiga se había marchado tan rápida por no poder contener más una de sus necesidades primaría. ¡Vaya que cursi me ha salido esta última frase! Vamos, que lo que yo quería decir es que se estaba meando.
Pasaron varios minutos cuando la alocada niña volvió acompañada por su madre. Esta bastante enfadada, y llevando a su hija de la mano , se dirigió al grupo de chiquilla, gritando como una loca, diciéndole las siguientes frases:
-¡A ver, a ver!- se expreso está furiosa madre haciendo unos enormes aspaviento con sus manos. ¿Por qué se estáis metiendo con Encarni ?Que así se llamaba la maltratada niña. ¡No das vergüenza con lo grandecita que sois ya ¡ Siempre al los niños se le suele recordar este tópico cuando queremos que se porten responsablemente , como si no hubieran personas mayores que por muchos años que cumpla, la responsabilidad no le llega ni a las suelas de los zapatos
El resto de las crías al ver la actitud de esta enfadada madre y sobre todo al escuchar sus palabras, se quedaron enormemente sorprendidas. Una de ellas, la mas resuelta y pizpireta, se dirigió a esta.
-¿Qué nosotras nos hemos metido con Encarni ?¡ Pero si lo único que estamos haciendo es bailar sevillanas! .
-¡Eso, bailar sevillanas ¡ ¡Y no se os ocurrido otra cosa que decirle que era muy pava bailando sevillanas- dijo la madre enfurecida.
Ahora si que se encontraban sorprendida el grupo de chiquilla. Se miraron unas a las otras, y comenzaron a decir una por una que no le habían dicho absolutamente, que solo se habían limitado a cantar y bailar-
La acusadora Encarni al verse desvalida de argumentos y viendo como su madre cada vez la creía menos. No se le ocurrió mejor cosas que expresarse con estas palabras, digna de un auténtico análisis psicológico.
-Es verdad, no me habéis dicho que bailo muy pava. ¡Pero lo habéis pensado!
-

Dibuja con perspectiva

Dibuja con perspectiva
Dibujas con perspectivas - Diferentes vídeos