bienvenidos

Bienvenidos aquellos que saben valorar una sonrisa. Bienvenido los que saben sobrellevar con humor los problemas. Los que saludan por la calle. Los que saben disfrutar de un rato de charla.
Bienvenido los que saben dialogar y respetar al contrario. Bienvenidos los que defienden sus pensamiento, sus deseos y sus locuras siendo tolerantes.
Bienvenidos los que saben reirse de si mismo y los que saben encontrar algo positivo en un mal momento. Los que disfrutan del mar y de la cervecita, de la compañía de los amigos y de la libertad de ser cada uno diferente pero iguales.
Bienvenido al fín, todo aquel que sepa aprovechar el don de la vida.
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martes, 8 de septiembre de 2015

En un instituto de secundaria se tomarán las uvas con el comienzo del curso



En el instituto de educación secundaria Guadalpeña  de Arcos de la Frontera han decido comenzar el curso escolar tomando las 12 uvas de final del año. A las 12 en punto de la mañana  del día 15 de septiembre  , tanto alumnos como profesores acudirán a este acto que se celebrará en el patio del centro. La finalidad es hacer el comienzo del curso más agradable para todos, en especial para el alumnado que se incorpora la primera vez al centro, procurando  que desde el primer día se sientan más integrados en él  y con sus nuevos compañeros


jueves, 1 de enero de 2015

el examen - mi último cortometraje

Uno de los momentos que suele recordar uno para toda la vida  es aquel en que aprueba el carnet de conducir. Para los padres otro momento importante es el del nacimiento de un hijo. Para los niños el día de la primera comunión, aunque yo con eso me llevé un chasco. A mí me dijeron las monjas que sería el día más feliz de mi vida. ¡ Psicc no estuvo mal ¡ ¿Pero el más generoso   de toda mi existencia ? . No, rotundamente no. ¡Menos mal!. Tú te figuras que con ocho años vive el día más gentil de tu existencia. ¿Qué ilusión te queda ya para el resto?.
Pero retornando con el primer momento nombrado, quisiera relatar una curiosa anécdota que me contó hace un tiempo un compañero de trabajo, el gaditano Julián.
Yo no sé si el día de la comunión para algunos habrá sido su jornada más feliz pero lo que si estoy seguro es que el día en que uno se examina del carnet de conducir, es una de las jornadas en la que uno siente una mayor cantidad de nervios. Hay gente que para superar esto se toma unas buenas copitas de coñac, otros se acogen a San Cristóbal, usan la magia, la superstición y hasta sus dotes seductoras.
Me contaba mi compañero de trabajo Julián que conoció a una muchacha que era terriblemente nerviosa. Por supuesto esas alteraciones se le incrementaron más el día que tenía que examinarse. Tras rezar varios padres nuestros, tomarse varias copitas de coñac, un par de relajantes musculares y completar sus bolsillos con patas de pollo notaba como sus nervios no le remitían y llegado la hora del trance se lanzó como un torero al ruedo.
Delante suya aparcó el coche donde debía de ser examinada, desde este y desde la puerta del conductor salía un descorazonado mozalvete emitiendo sonidos que aquí, por su grosería, no me atrevo ni a escribir ni en chino. Tras esto la muchacha penetró en el coche de la manera más rápida posible.  En el asiento de al lado de ella se encontraba su profesor de autoescuela haciéndole disimuladas señas para que se calmara, tras este , y en la parte de atrás del coche el examinador.
Nerviosamente la muchacha se colocó el cinturón de seguridad, tras esto situó el espejo retrovisor de manera adecuada, también lo hizo con los exteriores y se santiguó. Tras hacer este acto de clamor al cielo oyó una voz prominente  tras su espalda, que le interrogaba constantemente con estas palabras : ¿Se llama ¿. ¿Se llama?.
 Tras expresar una enorme rostro de incredulidad  y  dudar un momento, se quitó el cinturón de seguridad,  abrió la puerta del coche, salió de él, cerró esta y golpeando con los nudillos de su mano derecha la puerta , expreso un acongojado: ¿Se puede?..

Esta anécdota nos dio la oportunidad de rodar este simpático cortometraje


Mi último cortometraje en dos tipos de forma de rodar




EL EXAMEN - PLANO SECUENCIA








domingo, 23 de septiembre de 2012

De los mas baratos placeres

He estado bastante tiempo pensando el título que le pondría a este artículo. El primero que se me ocurrió es el renombrado y cursi: “Aquellos pequeños placeres”. Pero como lo que voy a contar no me parece un pequeño placer, lo descarté. El título tendría que ser algo relacionado con la actualidad, y que hay más actual que todo buscamos algo económico, a poder ser una ganga. ¡Que ya está bien con los recortes!



Si es barato y produce placer. ¿Que más se puede pedir? ¿A que ya están pensando en alguna cosita? Claro como dice el refrán: “Blanco y en botella”. ¡Pues nooooooooo! Aquí se equivocan. Por cierto desde que se inventó el refrán la pobre leche se ha acomodado a tanto espacios que el dicho ya esta caduco. Recuerdo que la primera leche envasada en cartón venía vaciada en un tetraedro. ¡Je, je! ¡Como se nota que soy de dibujo! Bueno para que se entere todo el mundo, que su envase tenía forma de pirámide. Pero dejemos el tema. ¡Leches!. Que no era de este líquido blanquecino del que yo quería hablar.

Yo quería sugerir simplemente un paseo en bicicleta. Pero sobre todo tempranito y en domingo. Sabéis el placer que puede proporcionar beberte las calles tu solito. Casi sin coches, circular por decenas de calles otros días intransitables. Hace un rato acabo de hacerlo, siempre, siempre con mi cámara de foto a cuesta. Captando los diferentes matices del día, y aunque yo pueda tener ventaja, porque este paseo lo que dado al ladito del mar, aquí en Cádiz, en casi todos los lugares hay sitios bellos.

Si no está el mar, hay un río, tal vez la sierra o un sendero entrañable. En mi recorrido descubrí como unos obreros poco a poco iban alargando un inmenso puente, unos serenos pescadores, miles de olas manifestándose, gentes felices paseando, ciudadanos haciendo cola para comprar unos churritos que luego lo combinarán con el bendito café con leche. En mi viaje charlé con agradables vendedoras callejeras de periódicos, crucé el barrio de la Viña con su nostalgia carnaval era, rodé entre olas hasta llegar al faro de Cádiz. También vi a un curioso señor paseando a sus dos perros, uno a la derecha y otro a la izquierda, y llevando delante de su pecho un carrito con la bandera de España en el que destacaba un letrero: “Yo también compro en la plaza grande”. No me digan que no tiene magia la vueltecita.



¿Quién dice que esto no es un placer? Y no demasiado caro, porque al fin de cuenta muchas son las personas que tienen una bicicleta. Ese objeto que no contamina y da vida, en forma de salud. Incluso a veces en periódicos como el Cambalache las regalan. Yo conozco amigos que por falta de espacio las han dado. Si, para llenar ese lugar con una lavadora enorme, o un congelador inmenso o tantas cosas inmóviles que nos hacen paralíticos. O lo más absurdo aún, cambiar una bici con rueda, por otra manca, de esas sositas del salón o del gimnasio, que no tienen alma, ni vida, porque son ciega y siempre son redundantes en el mismo lugar.

martes, 4 de septiembre de 2012

La gente está que trina


Ante todo debe aclarar que cuando una persona en mi tierra trina, no es precisamente que imite el sonido de las aves o que se esté poniendo tibia de beber un conocido refresco sin burbuja. Trinar, según mi humilde interpretación, es estar de mal carácter, contestar de mala manera, ser desagradable con los otros. ¡Vamos, estar cabreado, como se dice vulgarmente!

Pues lo dicho la gente está que trina y eso que vivo en la ciudad que sonríe, porque, un suponer, que yo viviera en Zamora, que tienen el carácter más seco, más que trinar supongo que estarían mordiendo. ¡Con perdón para los de dicha capital mantera!

¿Que porque digo que la gente tiene mal carácter en estos días? Pues por los siguientes casos que os voy a exponer.

Hace varias semana se me rompió la luz de neón de mi cuarto de baño, como es lógico fui en busca de un recambio para esa bombilla. Cuál sería mi sorpresa que en todo Cádiz y en toda Sevilla no la encontraba. Tras investigar descubrí que el citado tubo de neón había sido fabricado por una conocida marca de muebles nórdica. Yo me hago el sueco ahora para no decir su nombre, que están las empresas como muy susceptible cuando te metes con ella. En fin que la original empresa no solo crea bombillas con tamaño estándar, sino que las hace a unas medidas que solo puedes comprar el recambio en sus tiendas. ¡Pues allí me dirigí!

Tras unos interminables minutos logré encontrar a una señoría dependienta, yo creo que casi escondida detrás de cajas de numerosas lámparas de diseño. Le expuse mi caso e incluso le enseñé el tubo que se me había roto. Segunda sorpresa. No había recambio. ¿Cómo que no hay recambio para unas lámparas que solo fabricáis vosotros? Es que es muy antigua. ¿Antigua? Pero si solo tiene dos añitos. Para antigua mi tía Gertrudis que tiene 93, y claro en ese caso comprendo que no haya recambió. Tras oír su respuesta le expuse que no me parecía correcto que actuaran así. Que por esta razón ahora me tendría que comprar una nueva lámpara. ¿Pues sabéis cual fue su respuesta de la empleada desganada? Pues que no lo pagara con ella. Yo simplemente le dije que aún no tenía el placer de conocer a su jefe, el que hace las albóndigas, supongo. Pero como intermediaria de él, no estaría de más que transmitiera mi queja. La muchacha me miró incrédula y siguió sus pasos. Yo me quedé con el sofocón. Ah eso, sí, como venganza he decidido no volver a pisar ese establecimiento por lo menos en dos meses.

Yo comprendo que el personal este confundido, deprimido, ofuscado, como diría Hilario Camacho, pero tenemos que empezar a saber donde tenemos que apuntar nuestro descontento. Hacia arriba, siempre hacia arriba. No al lado, donde está el mismo compañero puteado igual que tú.

En mi trabajo, por poner un ejemplo, de 20 interinos que estaban contratados, solo 3 han sido recolocados. Se dice pronto, pero son 17 personas al paro, pues multiplique este número por todos lo colegio o instituto de España. A los que nos quedamos nos aumentan las horas de trabajo, nos quitan la paga de navidad. ¿Quién puede sonreír en estas circunstancias? Pero vuelvo a repetir las patadas a los de arriba, no al que esta hombro con hombro contigo. ¡Quillo que somos s muchos dando patadas! ¡Que podemos si sabemos apuntar bien destrozarles las espinillas!. Eso se decía cuando uno era chico y jugaba un partido de futbol con el eterno equipo rival del patio del recreo.

Otro caso más de empleado cabreado y que lo paga con el primero que llegue es el siguiente. Esta mañana ya que estaba en el centro de Cádiz he decidido ir a empadronarme. Tras recibirme un estresado muchacho, me dice que para empadronarme en la tacita, necesito fotocopia del DNI y un recibo del gas, luz, etc. en el que venga mi dirección. Le contesto que tengo en ese momento la póliza del seguro de mi hogar, donde aparece mi nombre, dirección y hasta la fecha de expedición de la póliza, que la hice ayer. Me dice que eso no me vale. ¿Cómo no ve vale un justificante tan claro de donde vivo? Esto no tiene lógica. Y no se le ocurre otra cosa que contestarme de forma chulesca: ¡Pues yo no pongo los requisitos! No hijo mío tu no podes lo requisitos, ni la amabilidad, ni el sentido común y por ahora, (je, je, venganza) tampoco vas a poner mi nombre en el censo de Cádiz.

Después voy al banco, cuyo presidente tiene nombre de modalidad de zapato. Tras llevar dos mese liado ya con asunto del seguro del hogar (leer artículo anterior). Le llevo el impreso que necesitaba para finalizar este calvario, y solo con mirar la primera hoja me dice que no vale. ¿Cómo que no vale? ¿Usted se ha tomado la molestia de mirar en las otras 8 hojas que quedan?. ¿Para qué hago yo tantas fotocopias? .¿Para aumentar la productividad de la papelería o cargarme el Amazona ?. Tras mirar la segunda hoja, efectivamente allí estaba lo que buscaba. Que era que si se me quema toda la casa, yo no veo ni un eurito, pero al banco el seguro se lo paga todo, todo, todo. En fin, ya saben: ¡Je, je, Venganza! A partir de ahora cada vez que cobré mi nómina, a los pocos días como máximo 2, casi todo el dinero va de cabeza a un banco que se preocupe por unas actividades más éticas. ¿Quién dijo que no se pude hacer nada? .¿Y si lo hiciéramos, cientos, miles, millones?. ¿Quién se hubiera atrevido a despedir a una compañera, como en el trabajo de mi hermano, que como se había quedado embarazada y padecía nauseas, la despidieron por ir tres veces en dos semanas al médico? .¿A ver entonces a quién le iba entrar fatiguita?.

domingo, 24 de junio de 2012

La importancia de la creatividad


Hace pocos días hemos terminado el curso. Pero antes de irme he querido dar mi último consejo a los alumnos. Todos sabemos que “la cosa” está mal, y no hablo de una película de terror interplanetario. Ya sabéis, “la cosa”, “esa cosa. En fin, que mi consejo a los alumnos fue que si “la cosa” está mal, el que estudia tiene más posibilidades de sobrevivir a ella, aunque alguno lo duden, y tomen como ejemplo al Pocero, u otro personajes parecidos, a la larga, se quiera o no se quiera, el que estudia es el que manda, y no termina uno con una pala queriéndola estampar a un periodista. El que se lleva la pasta, es el empollón, algunos con malas artes , caso de directivo tipo Bankia. ¡Pero se la lleva!

Pero mi consejo no se limitaba solo a eso, sino que a veces cuando “la cosa” está mal, otro factor que te ayuda a superarla, es la creatividad. Si esa otra cosa que solo parece poseer los poetas y los pintores borrachines, pues eso, quieras o no, también sirve. Y tomo como ejemplo al chaval de Benalup, antiguamente llamada Casas Viejas, el cual quería vender su casa. Pues al simpático gaditano no se le ocurrió mejor solución que insertar un video-anuncio mostrando su casa pero cantando, como se ve en el video. No solo le ha salido 5 posibles compradores, sino además un trabajito en una inmobiliaria alemana. ¡Jugada redonda! ¿O no?



Hablando de imaginación y creatividad, la que tiene el cocinero de un bar que fuí el otro día. En Cádiz, en la calle Veedor, que no es bebedor. La estructura del bar, en sí, ya es original. Conformado por dos bares, parte de él es una antigua casa señorial y la otra la forma un bar de los chinos. Nada más que para ir a orinar parece que es un viaje en el tiempo, de estar que te meas en una casa de aspecto colonial termina evacuando al lado de Fumanchú. ¿Se escribe así? Bueno a mi ni fu ni fa.

Pero del bar ya hablaré otro día, es para verlo, nunca mejor dicho. Cuando tenga documentos fotográficos ya lo haré con más detalle. Por lo pronto solo os recomiendo que si podéis, ir.

Yo lo que quería hablar es de la creatividad. ¿Y porque digo esto? Porque fue preguntarle al camarero por las tapas y sobre todo por la croquetas. Ustedes ya sabéis, lo típico. Que si eran casera, que de que eran. El chaval con toda la sinceridad del mundo me soltó un rotundo depende. ¿Depende? ¿Cómo que deprende?

Pues depende de cómo se haya levantado hoy el camarero y esto transcribiendo el diálogo lo más fiel posible. A veces se le ocurre de queso, otras de lo que sobró el día anterior, otras se le apetece mezclar cosas diversas, etc. ¿Pero son grandes? También a esto me respondió con otro depende. Depende de su imaginación. A veces son enormes, otras minúsculas. En ocasiones redondas y otras alargadas, y así dependiendo de la inspiración del dueño de la cocina. O sea que pedir croqueta es como jugar a la ruleta rusa.

Esa vez fueron de queso y redonditas, no estaban mal, hasta tuve la oportunidad de saludar al creador. Por cierto, la especialidad de la casa es salmorejo con huevo frito. ¿A qué intriga a ir?

lunes, 20 de febrero de 2012

El amor en tiempos difíciles

Si hay un autor literario que a la vez me resulte instructivo y divertido. Este sin duda es don Juan Eslava Galán. Lo nombro Don, por su gran clarividencia y por hacerme descubrir la historia de una manera amena y fácil de entender. Es un autor bastante prolífero, además de amable. Digo lo de amable, no porque lo conozca personalmente sino porque te puedes comunicar con él mediante su página web y además, incluso te responde. Aquí os dejo la dirección de esta y así también os enteráis de la cantidad de libros que ha publicado e incluso el nombre de sus títulos tan originales.


http://www.juaneslavagalan.com/



Como iba diciendo, tanto me hace disfrutar este autor, que en pocos meses me he leído de él alrededor de 10 libros. Sobre todos los últimos publicados. Pero llega un momento en que quieres leer más del mismo autor y resulta que los anteriores libros están agotado en la librería. Se me ocurrió que quizás en alguna biblioteca pública podría encontrarlos. Y efectivamente así fue. En la biblioteca pública provincial de Cádiz, encontré casi todos sus libros y además gratuitos.

Entre ellos, y había tantos, escogí uno que por su título me llamaba la atención: “Santos y pecadores”. ¿A que promete el titulito? Pues más me sorprendió a mí, cuando la bibliotecaria apareció con él. Su formato no es el usual sino que de ancho y alto mide lo que lo hace una revista tipo 10 minutos, pero mucho más gruesa. Su título se completaba con la siguiente frase: “Álbum de recuerdos de los españolitos del siglo XX”. Pues eso es efectivamente un álbum de foto, completado con algún texto de historia.

Entre todas las fotos que hay en él, fue la que ven a continuación la que más me llamó la atención. Leí el texto que acompañaba a la imagen y tras eso lo primero que hice fue ir al diccionario, para saber si gatera era efectivamente lo que yo suponía. Pues sí señor, lo era. Aquí tienen la definición del diccionario .


gatera1 s. f. Agujero hecho en la parte baja de una puerta o pared para que puedan entrar y salir los gatos.

La foto esta tomada alrededor de los años 30 del siglo pasado.

O sea que los novios de Arcos para ligar, o más bien para pelar la pava, se tenían que comunicar por un resquicio por donde solo cabía el gato. Y por lo visto ocurría, según la foto todo a la misma hora. Porque se ve a varios galanes en la misma tarea, y hasta diría yo con el mismo uniforme. Y yo me pregunto: ¿Y cómo estaría la pobre chavalita que se supone está detrás de la puerta? ¿También por el suelo de su casa tirada?

No me extraña que los matrimonios de antes duraran para toda la vida, porque si superaban esta dura prueba de cortejo, que a veces podría durar desde varios meses hasta años. ¿No iban a superar carro y carretas en el matrimonio?

Bueno no demos demasiado ideas, porque la iglesia con tal que no se disuelvan los matrimonios es capaces de poner a las parejas a andar sobre un alambre. ¿Qué si son capaces? Y de más todavía.

martes, 7 de febrero de 2012

Lora del Río en los carnavales de Cádiz

 Por primera vez, Lora del Río , apareció en el concurso de coplas de carnaval.
del teatro Falla de Cádiz.

Fué en esta escena representada por el cuarteto " El que este resfriao que arríe vela".
Por lo visto tenemos un paisano que es un loro gigante. ¡Pues yo nunca lo he visto! . Je, je

sábado, 1 de octubre de 2011

los muertos mas entretenidos

Las gentes de Cádiz suelen decir que los gaditanos nacen donde les da la gana. Efectivamente, yo conozco muchos gaditanos que han nacido a cientos de kilómetros de la tacita de plata. Yo, mismo, cada vez me siento más gaditano, aunque nací a 200 km de distancia. Por cierto, eso no quiere decir que vaya dejando de ser loreño. No es un traspase de sentimientos. Sino una suma más en mi vida. Sumar, siempre sumar, que es positivo.


En fin, a lo que iba. Que el gaditano nace donde quiere, pero una cosa que no puede hacer. ¡Paradojas de la vida!. Es ser enterrado en su ciudad. En Cádiz no hay cementerio. Por lo menos en funcionamiento. Hace ya casi 20 años que se cerró. Y ahora los gaditanos lo más cercano que pueden ser enterrados es en el cementerio mancomunado de Chiclana o en el de Puerto Real. Hombre, si te quieres quedar más cerca, mejor incinérate y que echen tus restos a La Caleta.

Como decía, el antiguo cementerio mide más o menos como dos campo de futbol, y esta justito al lado de la playa. Y si no fuera porque los que están allí están más seco que la mojama, se les podría decir: “Picha, en que sitio más bueno vive”. Por cierto el cementerio se llama de San José.

En el local que actualmente está situado el cementerio, tienen proyectado un parque con varias fuentes, una extensión verde que dará más alegría a los vecinos que tienen pisos en los alrededores. Pero para que esto ocurra, deben desalojar todas las tumbas, y eso no es un trámite sencillo. Deben encontrar a los familiares de los enterrados, que estos den su autorización, que expresen sus deseo a donde quieren que trasladen los restos, y unos cuantos trámite más. Así que muerto a muerto, te puedes llevar una jarta de años para despejar aquellos. Como verán en la siguiente foto, poco a poco los nichos se van quedando libres.



Pues ya que todo el campo santo se va quedar despejaito, no se le ocurre otra cosa al ayuntamiento de Cádiz, que ponerles al laito una pantalla electrónica, que además de atractivos anuncios, los deleitan con unos videos promocionales fabulosos de la ciudad. Y me digo yo. ¿Quién se va querer mover de un sitio así, al ladito de la playa, recibiendo la brisa marinera y encima con televisión?

En esta siguiente foto vemos la dichosa pantallita peguita a la tapia del cementerio. Por cierto, el ayuntamiento de Cádiz insiste desde ella, que la instalación de este visor nos les cuesta un duro. ¡Faltaría más! Si encima, le está haciendo propaganda a la Coca Cola, al Corte Ingles, etc.



Y para terminar, y seguir insistiendo en lo peculiar que es esta ciudad, os presento esta última foto. Nos representa la puerta principal del cementerio, y a un nota de aquí, no se le ocurre otra cosa que declarar su amor pintando un enorme corazón en la misma puerta de dicho local tan fúnebre. Vamos, a mi me hacen algo así, y yo me acuerdo de todos sus muertos. ¡Ay con perdón!


jueves, 4 de agosto de 2011

¡ Ay que cruz !


Ayer por la mañana, bastante tempranito, decidí darme una vuelta por el paseo marítimo de la playa gaditana de la Victoria. Me gusta ver como las máquina limpian la arena hasta dejarla impoluta, como decenas de jubilados se transformar en atletas del maratón al ladito de la orilla del mar, y sobre todo me encanta reconocer que comienza un hermoso día.


Paseando, paseando logré encontrar varios carteles como el de la fotografía donde se anunciaban las normas para la barbacoa del Carranza. ¿Qué qué es esto? Pues bien, ahora mismo se lo explico. Mientras que en el campo del futbol se juega la final del trofeo Carranza , muchas otras personas, miles de estas se dedican a ocupar kilómetros de la playa cercana haciendo barbacoas. Toda la rivera es una enorme cocina, con olor a filetitos, pescaditos, etc. Lo peor de todo es como dejan la playa, tras 6 o 7 horas de juerga y banquete. Yo creo que el desembarco de Normandía dejaba mejor imagen que la que consiguen dar estos improvisados comensales. Al menos en el primer lugar se vería menos carne asada que en este último, y eso que en Normandía los frieron bien.

Bueno, pues para que esto no suceda, al ayuntamiento de Cádiz se le ha ocurrido poner unos cartelitos avisando de las normas que se debe seguir para estar en la playa. Si nos fijamos en la segunda señal por la izquierda, podemos descubrir un original icono. Exclusivo e imaginativo al máximo. ¡Gaditano cien por cien ¡. ¿Qué qué es? Pues un sofá con una cruz en lo alto.



¿Pero esto que significa Dios mío? ¿Qué está prohibido quedarse dormido en el sofá mientras uno ve el “Sálvame” en la tv? ¿Qué no se puede hacer la quiniela sentado en el citado mueble o que el sofá tiene unos muelles que como se te claven entonces sí que tendrás una cruz? Menos mal que al lado de la original señalita, te especifica. No traiga muebles.

Y aunque al lector le parezca extraño, yo he visto en la playa tras un día de barbacoa en el Carranza, numerosos “sofales” de los más horribles estampados, sillas de eneas, de plásticos, butacas de la abuela y hasta muebles bar. ¡Que no, que no exagero! ¿O si no porque el ayuntamiento iba a poner la curiosa señal?.

Claro que para cruz, fue lo que me cobraron ayer en un bar del mismo paseo, en un local nuevo instalado junto al hotel Victoria. Por un café descafeinado con leche, un mollete de pan con mantequilla y jamón. ¡Digo jamón y no diamantes! . La desorbitada cantidad de 5,40 euros. Mi prima de riesgo hasta entonces en este desayuno había llegado solo hasta el 3,60. Lo de ayer sí que es un abuso del mercado.

Yo me lo veía venir, nada más cuando me senté allí. Local casi vacío, tío con cara de malange y ya está todo dicho. Para probar me dije, por eso de que uno es algo masoca, voy a darle un billetito de 10 euro y no le voy a preguntar cuanto es. Efectivamente, se sirvió a su antojo. Seguro que si le pregunto antes cuanto es, nada mas por no tener que mirarme a los ojos seguros que no me cobra eso. ¡Como se aprovechó el cobarde de billetocracia!

De todas maneras este fenómeno de cobra en excepto se está extendiendo este verano en el paseo marítimo de mi playa de forma generalizada.¿ Porque si no, vamos a ver me sucedido ya varias veces?.

. Yo tengo unas amigas que cuando salen de cerveza al rato de tomarse algunas de más, les da por decir que quieren tomar algo de chupar. Lo primero que haces tú es ruborizarte y mirar hacia el cielo, como dando las gracias. Pero luego te das cuenta que lo que realmente les apeteces es tomar unas gambitas. ¡Ahhhhhhhhhhhh!. Quilla pues empieza por aclararlo primero.

En fin, que tras insistí tanto, terminamos sentados en las mesas de un cocedero de marisco del citado paseo. En principio pedimos las gambas, tras esto varias cervezas y algo más. Cuando nos llegó la cuenta los chupaos éramos nosotros. ¿A que no saben a cuanto nos cobraron el platito de gambas, que no tendría más de 14 unidades? Pues a 27 eurakos. ¡Vamos que lo digo en vasco y to! ¡Que barbaridad picha! Y el nota del camarero que si eran gambas blancas, que si eran de Huelva. ¿De Huelva?, De Huelva era una de mis amigas chupóptera, en concreto de Isla Cristina, y si que estaba blanca pero porque aun no había tomado el sol, pero no por eso la pobre muchacha va abusando de los demás. Así se van a quedar, que no va haber quien Vuelva.

jueves, 28 de julio de 2011

la Vespa

Continuando con el capítulo anterior, os podría decir que después de dormir en la discoteca, nuestras dos protagonistas tuvieron que marcharse de ella cuando llegaron las señoras de la limpieza al local. Otra vez a la calle y con poquita ropa y eso que era febrero. Con su inseparable compañera, el hambre, recorrieron de una punta a otra las calles gaditanas. Ya casi con el ocaso y los pies muy derrotados tuvieron la suerte de encontrar un paisano, que estaba haciendo la mili en la cercana San Fernando. Aunque el chaval no poseía gran riqueza al menos pudo proporcionarle un bocadillo a cada una, mas unas cuantas botellas de cerveza, El estómago y el ánimo se fue avivando, tanto que al pobre soldadito casi se le olvida volver a tiempo a su cuartel. De pronto tendría que trasladarse al pueblo cercano, y los trenes y los autobuses habían terminado su jornada.


Al momento les comunico a nuestras amigas que iba por una Vespa. ¿Por una Vespa? ¿Y de dónde vas a sacar tú ahora una? Al soldado le faltó tiempo para demostrar de donde saldría la ansiada moto. A la primera que vio la hizo funcionar al momento, tras hacerle un montaje de gánster especializado. Ambas muchachas se mostraban sorprendidas, pero él le replicó que no se preocuparan que más tarde devolvería la moto a su lugar de origen. ¿Más tarde? ¿Cuando?

¿Para qué haría esa pregunta? Se preguntaba una de las protagonistas. El ágil soldado había previsto llegar con la Vespa al cuartel, y tras entrar en él, una de las dos amigas devolviera la Vespa a su lugar de origen. ¿Pero si no sabemos conducir una moto? Le replicaron las dos amigas. No importan, le contestó el militar, esto se aprende muy fácil.

Al rato ya estaba el soldado camino de San Fernando llevando de paquete a una de las amigas. Antes de entrar en el cuartel, le dio a esta unas pequeñas nociones de conducción y la abandonó a su destino de motera primeriza.

Esta, decidió regresar a Cádiz para reencontrase con su amiga y colocar la Vespa en su lugar de origen, antes de que el dueño se diera cuenta de su secuestro. Pero cuál sería su desilusión al comprobar que la amiga ya no se encontraba en aquel lugar. Llevada por su frustración y por su seguridad de motera, decidió recorrerse la ciudad a lomo de su nueva cabalgadura para buscar a su amiga. Así se llevó casi toda la madrugada. Vespa para arriba, Vespa para abajo.

Ya casi rayando el alba, su intuición la llevó a la estación de trenes. Efectivamente, allí se encontraba su amiga. Ricamente sentada en un velador de un bar y acompañada por el revisor del tren, que gentilmente le ofrecía un reconstituyente cafelito acompañado de la no menos sabrosa tostada. Esta había convencido al revisor no solo para que la invitara, e incluso para que la dejara montar en el tren gratis hasta Sevilla. El revisor al ver que tendría que ser otra más la viajera, se negó rotundamente. Lo que sí hizo que al unisonó las dos amigas le gritaran: O las dos o ninguna.

Pues más bien fue lo segundo. Eso pasa por hablar más de la cuenta. De todas maneras contaban con otra solución. La Vespa.

Al rato, ambas se encontraban ya sobre el puente Carranza camino de Sevilla. Como no eran muy duchas en tráfico, a continuación se introdujeron en la autopista de peaje entre ambas capitales andaluza, cosa que estaba terminantemente prohibida para una motocicleta. Pero aún así, ahora se encontraban felices, con sus melenas lanzadas al viento, cual anuncio de champú, desfilaban cantarinamente hacia Sevilla, aunque en el fondo de su alma presentían que algo se les había olvidado.

El presente vino a recordárselo. Las motocicletas no funcionan con aire, sino con gasolina, y eso es precisamente lo que les faltó para alcanzar su objetivo. La moto se quedo prácticamente inmóvil cuando aún faltaban unos 60 km para la capital. Tras abandonar la Vespa se dedicaron a recorrer la autopista en busca de algún conductor que socorriera a dos desangeladas autoestopista. Cuando ya el cansancio, la sed y el hambre hacían su estrago, con los pies de las muchachas casi se salían de los zapatos por el régimen tan duro de comida que habían llevado, vino a socorrerlas un camionero.

Una de ellas se sentó en el camión al lado de este, la otra que apenas había dormido se recostó en la parte trasera de la cabina y al poco rato se quedo dormida. Al cabo de un tiempo esta despertó alertada por la discusión entre su amiga y el conductor. Este volvía a insistí una y otra vez. ¡O me la haces tú o me la haces tu amiga!

Al poco rato estaban ambas de nuevo pisando el asfalto. Menos mal que ya solo quedaba 3 km para la capital de Andalucía. A partir de entonces comprendieron que antes de ir a algún lugar hay que informarse y que el hambre es tan viva, que te ensaña hasta conducir motos. Vamos que el hambre va a lo loco y sin frenos.



Continuando con el capítulo anterior, os podría decir que después de dormir en la discoteca, nuestras dos protagonistas tuvieron que marcharse de ella cuando llegaron las señoras de la limpieza al local. Otra vez a la calle y con poquita ropa y eso que era febrero. Con su inseparable compañera, el hambre, recorrieron de una punta a otra las calles gaditanas. Ya casi con el ocaso y los pies muy derrotados tuvieron la suerte de encontrar un paisano, que estaba haciendo la mili en la cercana San Fernando. Aunque el chaval no poseía gran riqueza al menos pudo proporcionarle un bocadillo a cada una, mas unas cuantas botellas de cerveza, El estómago y el ánimo se fue avivando, tanto que al pobre soldadito casi se le olvida volver a tiempo a su cuartel. De pronto tendría que trasladarse al pueblo cercano, y los trenes y los autobuses habían terminado su jornada.


Al momento les comunico a nuestras amigas que iba por una Vespa. ¿Por una Vespa? ¿Y de dónde vas a sacar tú ahora una? Al soldado le faltó tiempo para demostrar de donde saldría la ansiada moto. A la primera que vio la hizo funcionar al momento, tras hacerle un montaje de gánster especializado. Ambas muchachas se mostraban sorprendidas, pero él le replicó que no se preocuparan que más tarde devolvería la moto a su lugar de origen. ¿Más tarde? ¿Cuando?

¿Para qué haría esa pregunta? Se preguntaba una de las protagonistas. El ágil soldado había previsto llegar con la Vespa al cuartel, y tras entrar en él, una de las dos amigas devolviera la Vespa a su lugar de origen. ¿Pero si no sabemos conducir una moto? Le replicaron las dos amigas. No importan, le contestó el militar, esto se aprende muy fácil.

Al rato ya estaba el soldado camino de San Fernando llevando de paquete a una de las amigas. Antes de entrar en el cuartel, le dio a esta unas pequeñas nociones de conducción y la abandonó a su destino de motera primeriza.

Esta, decidió regresar a Cádiz para reencontrase con su amiga y colocar la Vespa en su lugar de origen, antes de que el dueño se diera cuenta de su secuestro. Pero cuál sería su desilusión al comprobar que la amiga ya no se encontraba en aquel lugar. Llevada por su frustración y por su seguridad de motera, decidió recorrerse la ciudad a lomo de su nueva cabalgadura para buscar a su amiga. Así se llevó casi toda la madrugada. Vespa para arriba, Vespa para abajo.

Ya casi rayando el alba, su intuición la llevó a la estación de trenes. Efectivamente, allí se encontraba su amiga. Ricamente sentada en un velador de un bar y acompañada por el revisor del tren, que gentilmente le ofrecía un reconstituyente cafelito acompañado de la no menos sabrosa tostada. Esta había convencido al revisor no solo para que la invitara, e incluso para que la dejara montar en el tren gratis hasta Sevilla. El revisor al ver que tendría que ser otra más la viajera, se negó rotundamente. Lo que sí hizo que al unisonó las dos amigas le gritaran: O las dos o ninguna.

Pues más bien fue lo segundo. Eso pasa por hablar más de la cuenta. De todas maneras contaban con otra solución. La Vespa.

Al rato, ambas se encontraban ya sobre el puente Carranza camino de Sevilla. Como no eran muy duchas en tráfico, a continuación se introdujeron en la autopista de peaje entre ambas capitales andaluza, cosa que estaba terminantemente prohibida para una motocicleta. Pero aún así, ahora se encontraban felices, con sus melenas lanzadas al viento, cual anuncio de champú, desfilaban cantarinamente hacia Sevilla, aunque en el fondo de su alma presentían que algo se les había olvidado.

El presente vino a recordárselo. Las motocicletas no funcionan con aire, sino con gasolina, y eso es precisamente lo que les faltó para alcanzar su objetivo. La moto se quedo prácticamente inmóvil cuando aún faltaban unos 60 km para la capital. Tras abandonar la Vespa se dedicaron a recorrer la autopista en busca de algún conductor que socorriera a dos desangeladas autoestopista. Cuando ya el cansancio, la sed y el hambre hacían su estrago, con los pies de las muchachas casi se salían de los zapatos por el régimen tan duro de comida que habían llevado, vino a socorrerlas un camionero.

Una de ellas se sentó en el camión al lado de este, la otra que apenas había dormido se recostó en la parte trasera de la cabina y al poco rato se quedo dormida. Al cabo de un tiempo esta despertó alertada por la discusión entre su amiga y el conductor. Este volvía a insistí una y otra vez. ¡O me la haces tú o me la haces tu amiga!

Al poco rato estaban ambas de nuevo pisando el asfalto. Menos mal que ya solo quedaba 3 km para la capital de Andalucía. A partir de entonces comprendieron que antes de ir a algún lugar hay que informarse y que el hambre es tan viva, que te ensaña hasta conducir motos. Vamos que el hambre va a lo loco y sin frenos.

domingo, 24 de julio de 2011

la tortilla


A veces escuchas historias tan divertidas, tan originales e increíbles que te produce un cierto respeto trasladarlas a papel y que no conserven la frescura y la gracia con la cual la oíste. Una de ellas, o por lo menos para mí me lo parece, es esta que os voy a relatar a continuación.


Continuaré con las protagonistas del anterior relato. Dos chicas, de aproximadamente unos 20 años, sin un trozo de pan que llevarse a la boca, porque son estudiantes con reducidos medios y con muchas ganas de disfrutar. Sería sobre un mes de febrero, alrededor del año 90.

Antes debo aclarar, que la mayoría de las personas que ven retransmitida por la televisión el concurso de coplas del carnaval de Cádiz, se creen que las calles de la capital gaditana en esos días se encuentran repleta de colorido y de gentes disfrazadas con unas enormes ganas de divertirse, realmente en esos momentos no hay absolutamente nadie en calle, porque casi todos los gaditanos están viendo el concurso muy a gusto en sentados en el sofalito de su casa, y porque aún no ha comenzado el carnaval.

Pues bien, mis ingenuas amigas pensaron que Cádiz rebosaba alegría en sus plazas y calles, y aunque no tenían dinero nada más que para el billete de ida entre Sevilla y la Tacita de plata, pensaron que al ser los gaditanos por naturaleza generosos, habitando entre ellos, no les faltaría de nada. Y en esta aventura se embarcaron, sin apenas ropa, a pesar de ser febrero, y sin aún menos dinero.

Cuál sería su desilusión al llegar a Cádiz, y no encontrar a casi nadie por las calles. Tras confirmarle la mala noticia de que aún no había comenzado la fiesta el único picha que paseaba por sus avenidas, no tuvieron otra ocurrencia que recorrer sus rincones por si quedaban algún grupo aventurado a celebrar los carnavales antes de tiempo. Ni rastro de ello, solo soledad y levante, mucho viento de levante por sus calles.

Poco a poco se le acercaba la noche y el hambre y el frío se iban posando sobre ellas. De pronto sus ojos se quedaron fijados a algo circular, redondo, doradito y que emitía a un olor como a gloría bendita. Era una inolvidable tortilla de patata que a punto estaban de hincarse dos fieros guardas jurados de una discoteca. Tras casi quedar solo servible el sentido del olor, aún en su desolada hambre pudieron oír como los dos robustos muchachos entablaban una conversación, con tan buena suerte que uno de ellos poseía un inconfundible acento de un pueblo onubense cercano a donde nuestras protagonista habían nacido.

Oído y hecho. ¡Paisano!. Gritaron paisanos. Efectivamente la solidaridad provincial dio esta vez sus frutos, y aquella noche compartieron una estupenda tortilla de patata con dos solidarios seguratas, que incluso las dejaron dormir en la discotecas que ellos custodiaban, eso sí, a condición que el último cliente abandonara esta. Hasta entonces, y mientras el sueño las liquidaba, solo pudieron ingerir, los culillos de los vasos de cubata que dejaban los cliente. Esa noche comer lo que se dice comer lo hicieron poco, pero no se puede negar que se acostaron a gusto, eso sí, sobre las 7 de la mañana

Continuará la historia

martes, 20 de julio de 2010

sábado, 10 de julio de 2010

Pasión de la Mancha graba un videoclip en Cádiz


Tras años de ausencia, la gran actriz y niña prodigio de la canción española, Pasión de La Mancha vuelve a actuar. Concretamente en Cádiz, ante un público fervoroso y en los aledaños de la catedral, volvimos a comprobar como la gran estrella aún sigue conservando su tirón mediático.
Numerosos grupos admiradores se agolpaban cerca de la actriz, continuamente fue jaleada y perseguida por un enloquecido grupo de fans, que a punto estuvieron de llevar al traste la grabación de su nuevo videoclip.
Un exceso de protagonismo de las bailarinas, una cámara muy poco profesional y un director excesivamente histriónico casi llevaron al caos, el gran espectáculo que al final pudimos disfrutar.
Estupenda la actuación del gran coro de voces con el que se vio acompañada nuestra añorada actriz. Entre las chicas del coro destacó la voz recia y sensual de una gran cantante cubana, siempre aliñada por sus inseparables maracas.
Aunque vivimos momentos de desconcierto, mayormente provocado por la mánager argentina de la artista, que continuamente le exigía al director un mayor protagonismo de su representada. Al final pudimos comprobar cómo nuestra admirada actriz sigue conservando su personal estilo sensual, aliñado de su inseparable toque lengüetero con el chupa-chup que tanto juego le dio en décadas pasadas.
Perfecto el trabajo en equipo de la maquilladora, y de la carismática regidora, Carmeluchi.
En definitiva, nos alegramos enormemente del regreso de de nuestra ilustre manchega, que seguramente a partir de ahora nos hará pasar unos extraordinarios momentos de gloria y de lametones.

domingo, 19 de julio de 2009

malos humos
















Malos humos por no decir malas ideas son que deben de tener aquellos que provocan incendios como el que ayer se produjo en la hermosa sierra que bordea a la playa de Atlanterra. Un hermoso día de playa se pudo haber convertido en un triste día. Mientras un grupo de amigos nos reuníamos para disfrutar del momento, gente de mala calaña se dedicaron a especular con nuestro territorio en común e incluso pudieron ser nuestras vidas.
Ayer viví la vileza en persona. Yo fui uno de tantos que tuve que salir corriendo para no verme absorbido por el grandísima humareda. Ellos tiñeron el cielo de color naranja y el mar de bronce. Y aunque la hermosura no la borraron sembraron en miles de persona la preocupación .Para ejemplo algunas de las imágenes que capté.
Y por supuestos, darles las gracias a todos aquellos que se juegan la vida por hacer que el sueños de estos ruines especuladores caiga en el olvido.
Playa de Atlanterra . (cádiz) 18 de julio 2009

viernes, 3 de julio de 2009

¡Ay que fatiguita!


Desde que estoy en Cádiz, no sé lo que me ocurre, pero todas las noches antes de cenar tengo unas fatiguitas. Es verdad, que la vida del veraneante es muy desordenada. Todo el día en la calle.
Comienzas desayunando en la calle. Por cierto aquí al lado de mi casa tengo dos opciones estupenda. Una, la churrería que tengo enfrente de mi portal y otro el bar de la plaza.
En la churrería hacen dos tipos de churros, o de jeringo, como se dice en mi pueblo. Uno finito y muy doradito, que a mí personalmente me parece una cursilada y otros, eso sí que vale, estilo porra madrileña. Con una masa y un grosos abundante. Si quieres también te sirven un buen tazón de chocolate .Los dueños parecen ser madrileño, digo esto por el acento que poseen y siempre tienen el local muy pulcro.
Otra de las opciones cercanas, es bar que tengo en la plaza donde vivo. En primer lugar lo más agradable es el fresquito tan bueno que recibes mientras te encuentras sentados en los veladores de la plaza. El local se llama el Capirulo y te ponen un molletito con aceite, tomate y jamón que es para quitarte el sentio. Además con las ganitas con que cojo yo la primera comida del día. Por cierto, el bar parece una sucursal de Sudamérica, los camareros y camareras, casi todos muy amables, son de origen sudamericano. Y cuando ya has terminado de tomar el café, solo se te ocurre decir, recordando aquellos famosos anuncios de Supersol: ¡Ole que precios!
El resto del día se pasa en la playa, hamacas van y hamacas vienes. Le compras al tío de las cervezas que va por la playa un par de ellas. Después las tapitas. Que si cazón en adobo, que si tortillita de camarones, que si choquitos, que si….Vamos que el tapeo en Cádiz es para no descansar. Y tan exquisito todo. ¡Y yo erre que erre con fatiguita!
Después de la siesta los cubatitas en el Flamenco. Un bar enfrente de mar. Quizás el mas alternativo de esta orilla.
Más tarde la cena, y vuelta a empezar. Que si tortillita de camarones, que si cazón….Y yo con fatiguita. ¿Cómo es posible con lo bueno que esta todo yo tenga esas nauseas?
Estoy muy extrañado del comportamiento de mi estómago. Aunque ahora que recuerdo. ¿No será lo que me da fatiga el turrón de coco que me tomo todos los días?
¡Turrón de coco! Si hijo sí. Aunque parezca extraño yo como en verano turrón. Bueno tampoco tanto. Una tabletita que tenía guardada desde el verano pasado, estaba de oferta en el día y se me antojó. Ahora que caigo. ¿No estará caducada la tableta?.
Efectivamente, caducada total. Desde el 16 de noviembre del 2008. ¡Que fatiguita hijo, que fatiguita cada vez que lo recuerdo!

miércoles, 1 de julio de 2009

Picha, ven en tren



Ayer, por fin se iniciaron mis vacaciones. ¡Que suerte y que necesidad! Estaba deseando enfilar el camino del mar y reencontrarme con mi querida Cádiz.
Este año he decidido no ir en coche, por lo menos por ahora. En primer lugar porque cuesta mucho trabajo encontrar aparcamiento en esta época del año y en segundo porque tengo coche nuevo y voy a estar continuamente preocupado por él. Si lo meto en un garaje público, me saldrá a la no despreciable cantidad de 35 euros por días, y es verdad que ya no me tendría que preocupar por el coche, ahora tendría que hacerlo por mi economía.
Definitivamente decidí coger el tren, este transporte público tan valorado. He de reconocer que no había demasiada gente para comprar el billete y que el señor que nos atendió en la taquilla era amable. Digo nos atendió porque decidí hacer este trayecto acompañado de mi amiga Elisa.
Hasta aquí todo bien, obviando el peso enorme de la maleta. Esta vez la completé con el ordenador desde el ahora estoy escribiendo, hasta un instrumental algo extraño, compuesto por numerosos brazos de metal, que en teoría sirven para aliviar el volumen de mi extensa barriga. Ya de por sí es un ejercicio cargar con él.
Como iba relatando hasta este momento todo aparentaba normalidad. Cuando estábamos ya en el andén de Santa Justa, el tren parece que no llega. Cinco minutos, diez, quince, y allí los dos muertos de calor. Yo hasta me fue un cigarro, aunque claro esto no está permitido, pero ya se sabe comenzó una muchacha que había al lado mía, otro señora mas mayor que tenía a mi izquierda, le continuó un estudiante de aspecto culto y por fin yo. Parece que uno se dice que cuando somos muchos los que cometemos el delito, este es menor.
Por fin llego el tren, y colocamos nuestras maletas en el sitio correspondiente. Cuando tren ya había comenzado su marcha nos dimos cuenta que justamente en un asiento cercano a nosotros se encontraba un señor dormido. Mi amiga y yo comenzamos con las conjeturas. ¿Estaba ese señor antes allí? ¿Está realmente dormido? Digo esto porque su aspecto era la de sur totalmente desaliñado, falto de aseos y su postura era lo más retorcida posible. Yo no me hubiera atrevido a despertarlo.
Por fin llego el revisor y lo despertó sin mucho tiento. El hombre se incorporó súbitamente y le comentó a revisor que antes de llegar a Sevilla se había quedado dormido y por lo tanto sin querer volvía a Cádiz. Después de una absurda discusión se tuvo que bajar en Utrera para no reeditar el viaje.
A santo de esto, recuerdo la anécdota que me contó mi cuñado sobre su sobrino. Este, su sobrino, fue un sábado a una boda a Utrera, en tren, claro. Pues bien se lo tendría que haber pasado tan bien en la boda que se recogió sobre las diez de la mañana. A esta hora decidió volver a tomar el tren hacia su lugar de origen, Lora del Río. El muchacho estaba tan cansado que se quedó dormido en tren. Cuando despertó eran las tres de la tarde, y discurría por Dos Hermanas. Se había llevado varias horas haciendo el trayecto Lora del Río – Utrera sin que nadie lo despertara.

Continuando con mi retorno a Cádiz en tren, me llamo la atención entre los pasajeros uno que cada vez que llegaba a una estación, se asomaba a la puerta del vagón, encendía un cigarro, le daba dos caladas y lo volvía a apagar, porque ya se cerraban las puertas del tren y no le daba tiempo fumárselo por completo. Era un muchacho de unos treinta años, aproximadamente, vestido con calzonas azules, camisa desenfada y botines de deporte.
Este, al cabo de varias estaciones ya se canso de su pesado mecanismo de fumador y decidió seguir fumando en el mismo vagón. Parecía que estaba realmente desesperado por fumarse un cigarro completo.
El susodicho personaje se encontraba acompañado otro chaval de aspecto y edad parecido a él, y por una muchacha a la que sin dar mucho rodeo podríamos calificar de algo descuidada.
Los tres viajaban en el último vagón del tren, prácticamente solo. Al lado de una máquina que expedía bebidas fresca y otras golosinas. Por lo visto el desespero o el aburrimiento iba inundando a este grupo y durante un extenso rato no se les ocurrió otra cosa que golpear el botón de la máquina que servía para que te dieran alguno de estos productos. Supongo que estaría probando suerte. No tuvieron mucha, por cierto.
Más tarde como las pobres criaturitas estaban aburridas, no se les ocurrió otra cosa que jugar con una maciza pelotita de goma, parecida a la que emplean los antidisturbios para espantar al personal. Y la pelotita iba y venía, rebotaba en los cristales del balón mientras que los demás pasajeros nos dedicábamos a esquivarla. ¡Que divertido! Y a todo esto el tren sin aire acondicionado, los pasajeros derritiéndose como helados.
El citado muchacho después de ejercitar numeroso actos de vandalismo. Volvió a sentir de nuevo otra imperiosa necesidad, por lo visto irreprimible. No se le ocurrió mejor idea que enfrentase de nuevo a la máquina expendedora de bebidas. Se apostó frente ella, apuntó hacia su objetivo con su aburrida manguera y se meo completamente encima de la máquina.

Dibuja con perspectiva

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