bienvenidos

Bienvenidos aquellos que saben valorar una sonrisa. Bienvenido los que saben sobrellevar con humor los problemas. Los que saludan por la calle. Los que saben disfrutar de un rato de charla.
Bienvenido los que saben dialogar y respetar al contrario. Bienvenidos los que defienden sus pensamiento, sus deseos y sus locuras siendo tolerantes.
Bienvenidos los que saben reirse de si mismo y los que saben encontrar algo positivo en un mal momento. Los que disfrutan del mar y de la cervecita, de la compañía de los amigos y de la libertad de ser cada uno diferente pero iguales.
Bienvenido al fín, todo aquel que sepa aprovechar el don de la vida.

jueves, 30 de julio de 2009

los alemanes


En uno de los años en los que estudiaba Bellas Artes en Sevilla, el ayuntamiento de esta ciudad nos convocó a varios de los pintores que vivíamos allí para que realizáramos algunos murales en la Alameda de Hércules.
Nos dieron las pinturas y las brochas, también nos ofrecieron a cada uno un lienzo de muro y nos dispusimos a pintar cada uno lo que buenamente pudo. Cada uno en su estilo plasmamos nuestra obra en pocas horas. Uno de mis compañeros de mural y de piso, Paco, dedicó su obra a los perros. De una forma muy personal y divertida.
Al rato, cuando ya habíamos finalizado una joven pareja de alemanes se dirigió a mi amigo, y con su escaso conocimiento del idioma, le comunicó a Paco que deseaba que su coche lo decorara con esos extraños animales. Cual fue la sorpresa de este al ver como el joven alemán acercaba un viejo Mercedes para que fuera coloreado por Paco. Le pareció tan divertida la tarea a mi amigo que no tardó mucho tiempo en realizarla.
Por fin el coche totalmente diseñado , convertido en una jaula andante. Después de esto, la pareja de alemanes, ella y él, nos convidaron a pasear por Sevilla con este coche tan original. ¡Fue tan divertido el viaje y tan diferente!. Cada momento haciendo sonar el claxon del automóvil para llamar la atención de los viandantes.
Después de esto estuvimos conversando con nuestros nuevos amigos teutones. Y nos enteramos que él era saxofonista y ella pintora. Los chavales se estaban dedicando a recorrer media Europa montando en su automóvil y él ganaba algún dinero actuando en algunas pequeñas sala de jazz de las ciudades que visitaba.
Como se venían gente divertidas, abiertas y amables y a nosotros nos sobraba un cuarto vacío en el piso de estudiantes, decidimos a invitarles a que vivieran con nosotros unos días. Se instalaron en la habitación desocupadas.
Por las noches todos juntos nos montábamos en el curioso automóvil y nos dedicábamos a buscar salas de jazz para que pudiera tocar nuestro amigo y así sacar un dinerito.
También le enseñamos a interpretar algunas melodías sevillanas, por lo que el último día se dedicó a tocar en la calle Sierpes. Con el dinero recogido nos compro varios litros de cervezas y así de esta forma tan generosa, la pareja se despidió de nosotros.


Esta anécdota está dedicada a mi amigo Paco Mohedano para que siga creando de esa forma tan divertida. Por cierto mirar el monstruario que hay a la izquierda diseñado por Paco y Manolo. ¡Es muy divertido aunque algo irreverente! Je ,je.

miércoles, 29 de julio de 2009

La hermana secreta de Paz Padilla


¡Os lo juro! Yo solo iba a comprar tabaco.
Salí de mi piso de Cádiz hacia el estanco de la esquina a comprar algo de tabaco. Cuando de pronto presentí que el día se presentaba bastante caluroso. ¡Y yo con estos pelos!
.Decidí pelarme porque la peluquería estaba al lado. Se llama Peines, pero por broma del destino. Y visto desde mi casa que está enfrente, una farola le roba la i.
Al principio no pude entrar, unas de las peluqueras había derramado un cubo de agua sobre el suelo del local. Tuve que esperar en la puerta para que lo recogiera. Allí dentro se mostraban dos peluqueras más. La cajera y otra algo desganada.
¿Qué es lo que desea? Me preguntaron al momento. Pues pelarme, le contesté yo.
Fue decir eso y la peluquera desganada convertirse en la hermana secreta de Paz Padilla . Que agilidad, que don de habla, que gracejo. Lo primero que me pregunto era que como me llamaba. Yo le conteste que Curro. Y ella desglosó una serie de alabanzas todas a la par y muy bien conjuntada. : Qué que me gusta el nombre .Qué bonito .Que arte picha. Mi gato que se llama así. En fin, parecía que le había dado la alegría de su vida por llamarme de esta manera.
Después vino el interrogatorio. ¿Tú no eres de aquí? ¿En qué trabaja? ¿Estas casado? Yo a todo esto también me anime y me dedique a preguntarle. Y me enteré que su novio si fue un día por tabaco, pero después no fue a pelarse, sino que ni siquiera volvió. Y desde entonces en vez de dejarse tomar el pelo, prefiere ella cortárselo a los demás.
Por cierto, con tanta charla me dejo el cabello repleto de trasquilones.

Todo necio ...


Cuando le comento a algún desconocido que soy pintor, que de vez en cuando hago un cuadrito, la mayoría de las veces no me pregunta: ¿Qué es lo que pintas? ¿Qué colores sueles usar? ¿Qué técnica empleas?
No eso interesa bien poco de principio. Las preguntas son: ¿Y vendes cuadros? ¿A cuánto los vende? ¿Estarás forrado?
Como verán hay muy poco interés por el arte y mucho por la economía. Posiblemente a esta persona le importé tres pitos que mi obra sea horrorosa mientras cobre un pastón por ella. Su admiración vendría por mis ganancias y no por mi arte.
Pero es normal que se prioralice este concepto. Si en la televisión tenemos programas dedicados a los diez jóvenes más ricos del mundo. No los más inteligentes, ni los que escriben de forma más original, ni los que hacen mejor una tortilla. Lo importante es que sean los más ricos.
A mí me hace gracia, cuando un banco o una empresa se publicitan en la prensa, y su mejor cualidad es haber ganado mucho dinero el año anterior. Yo me pregunto: ¿Eso supone que la empresa ofrece garantía o que está formada por la banda de Allí Baba? ¿Me van a dar parte de sus ganancias o me van abaratar el producto ?. Desgraciadamente ni nos van a dar ni un caramelo, ni el producto bajará. Pero compraremos ese producto porque es la empresa que más gana. En fin, como dijo Antonio Machado, y los tiempos no han cambiado tanto: “Todo necio confunde valor con precio “.

sábado, 25 de julio de 2009

cada vez quedan menos creyentes


Hoy he vuelto a Sevilla, la ciudad donde vivo en estos últimos meses. Después de deshacer el equipaje , almorzar y tomarme una reconfortante siestecita, decidí que me apetecía ir al cine. Pero me daba miedo bajar a la calle. Y no era por el aire irrespirable que se percibía. Ni porque temía dejarme las suelas de mis zapatillas derretidas sobre el asfalto. Ni siquiera porque un sol justiciero y abrazador pudiera hacerme sentir como una lasaña en el microonda.
No era por nada de esto sino porque pensaba que las calles, las avenidas y plazas estarían llenas de gentes. Gentes que no me dejarían ni siquiera caminar. Miles de ciudadanos de otras provincias.
¿Qué porque pienso esto? Pues verás, cada vez que digo fuera de esta ciudad que soy de aquí, todo el mundo me dice que en Sevilla hace mucho calor, que es horroroso como calienta el Lorenzo. Que ellos han estado tal día de julio o de agosto aquí. ¡ Mi arma no tienes otro diita pa venir !.
Claro y como todas estas gente no se les ocurre mejor idea venir en estos días, no en los otros diez meses en que tenemos unas temperaturas estupendas, yo pensaba que las calles estaban repletas de forasteros. No sé porque vendrán siempre en esta fecha. ¿Será para comprobar que hay vida más allá de los cuarenta grados?
En fin, que al final lleno de valor decidí ir al cine. De pronto, cuando cruzaba el semáforo que hay en la calle Luis Montoto, frente al Cortes Inglés de Nervión, se me cruzó un ciclista. Un señor de aproximadamente cincuenta años y perfectamente equipado con la indumentaria del deporte de Indurain .
Se paró un momento, miro al rejoj-termómetro que estaba en la portada del centro comercial, y vió la temperatura que marcaba. A continuación exclamo con cierta rabia: “Cuarenta grados, y una mierda, por lo menos cincuenta”. A mí solo me quedó reflexionar como el título de esta crónica: ¡Cada vez quedan menos creyentes!

la simplicidad de la alegría


A veces las cosas simple se desprecian, pero no hay mejor que una idea simple para que provoque un éxito. Volvía hoy de Cádiz cuando escuchaba la música de un cd. Era música actual , de pronto me asaltó la nostalgia y empecé a recordar las canciones de mi infancia y juventud.
Quizás fueran simple, pero la mayoría estaban repletas de alegría. Fáciles de cantar y sobretodo empapadas de optimismo.
Recuerdo a algunas de ellas. Por ejemplo la eurovisiva “estando contigo”. Siempre la recuerdo en la voz de Marisol, y no de la representante de Eurovisión, la sevillana Conchita Bautista.
Decía así: “ Tengo millares de estrellas y tengo la luna y el sol, y la luz de tu mirada, y la luz de tu mirada dentro de mi corazón”. Quizás os parezca ñoña, pero a mi me resulta de una alegría directa. Después continuaba : “ Estando contigo, contigo de pronto me siento feliz…”.¿ Que mejor razón para estar contento que tener alguien al lado a quien quieres?.
Otra canción que popularizó Marisol fue la renovada “corazón contento”. Tengo el corazón contento repetía hasta la saciedad, también lo tenía lleno de alegría.
Pero nos hace falta tanto ese optimismo en estos tiempos, y esa alegría, simple, pero sana. Ahora vas por la calle y de pronto te encuentras un cartel, con un montón de gente tumbadas en una playa. Y lo único que se le ocurre al gobierno es señalar al que posiblemente tendrá cáncer. ¿Quillo no me puedes señalar a otro?. ¿No hay chiquillo disfrutando con las olas?. ¿Y amiguetes gozando de un tintito de verano con el colega?. ¿Y amigas llenas de alegría porque se han reencontrado a la orillita del mar? ¿Por qué se empeñan en señalar al garbanzo negro de la playa?
No, no me gusta el pesimismo, ni me que me metan miedo constantemente. El miedo siempre ha sido un medio de coacción. Nos hace cobarde, sin sueño y sin ilusiones. Nos paraliza y tiende a protegernos bajo la mano manipuladora del que corta el bacalao. El miedo nos impide avanzar, porque creemos que cada paso será un peligro. Por eso prefiero la alegría, aunque sea simple.
Prefiero como decía Massiel cantar a la mañana, a la vida, a mi madre, etc. Y aunque sea simple, siempre prefiero un la, la, la a que me digan todos los días: “Cuidado, cuidado, cuidado”. Prefiero arriesgarme a vivir, que morir de pánico. Elijo "Vivo cantando".


He añadido en la columna de la izquierda varios enlaces a canciones que invitan a vivir.

martes, 21 de julio de 2009

noche estrellada bajo las estrellas


Una de las ilusiones de mi amigo Luis era contemplar las estrellas cerca del mar. Un día decidió marchar hacia Cádiz para cumplir su sueño. Se alojó en un pequeño hotel en la capital gaditana y durante todo el día esperó que llegara su añorado momento.
Ya sobre las nueve de la noche decidió darse una vuelta por el paseo marítimo de la playa de la Victoria, preciosa y enorme playa de la capital.
Al rato contempló una hermosa puesta de sol. El sol confundido con el mar hacía que el castillo de San Sebastián, situado en la lejanía de la playa de La Caleta, pareciera un enorme submarino dispuesto sumergirse.
Sobre las diez de la noche la oscuridad se apoderó de la costa. Cuál sería su sorpresa al contemplar que pocas estrellas se venían desde donde él se encontraba. La playa aparecía iluminada por unos enormes focos que casi impedían distinguir cuando era de noche o de día.
Al no poder lograr allí su objetivo decidió coger su automovil, y marcharse a una playa más solitaria y con menos iluminación.
En Cádiz, esto no es difícil, porque en la carretera entre esta capital y San Fernando, se encuentra una extensa playa, prácticamente virgen y sin ninguna iluminación.
Con la complicidad de la noche, y por lo tanto con su poca visión, aparcó sobre la arena de esa playa. Al momento su sueño se vio cumplido. Un enorme mosaico de estrellas le acompañaban mientras el mar era fiel reflejo de ellas.
Una hora, dos e incluso hasta tres se llevo vislumbrando ese hermoso horizonte. Ya agotado por el sueño, o por la inmensa belleza, decidió volver a su hotel. Serían sobre las cuatro de la mañana cuando decidió encender el motor de su automóvil. Cuál sería su sorpresa al descubrir que el automóvil no se podía mover, se había encayado en la arena. Puso marcha atrás y tampoco, acelero y menos aún.
No se le ocurrió mejor cosa que ir apartando arena de debajo de las ruedas delanteras del automóvil. Unas veces con las manos, otros con una pequeña lámina de madera que encontró a su alrededor. Una y otra vez probaba con el encendido de su cochee, aceleraba y nada. Y volvía al escarbar, creyendo que esa era la mejor solución.
Así se llevo hasta el amanecer. Era un hombre terco y no se desanimaba a la primera. El amanecer le sorprendió en tal mal intento. Ya exhausto se tumbó sobre la arena, y se rindió ante la evidencia.
Estando en esa situación y totalmente hundido en su ánimo, apareció de pronto una furgoneta repleta de soldados que se dirigían para el cuartel de San Fernando. Estos no podían creer lo que veían. Un automóvil prácticamente enterrado en la arena y al lado un señor durmiendo. Se acercaron y le preguntaron al conductor por la razón de tan extraña imagen. Mi amigo le contó lo sucedido, pero ellos no podía creer que de tan limitadas manos s hubieran conseguir tan tamaño agujero.Después de salir de su sorpresa, el soldado de mayor rango del grupo ordenó a los demás, aproximadamente una quincena, que cogieran el coche cada uno por un sitio. Así lo hicieron y entre todo lograron sacar el automóvil de tan hondo hueco.
Los soldados se marcharon entre risas comentando la sorprendente imagen. Mi amigo también, recordando lo hondo que puede caer uno si se lo propone.

domingo, 19 de julio de 2009

malos humos
















Malos humos por no decir malas ideas son que deben de tener aquellos que provocan incendios como el que ayer se produjo en la hermosa sierra que bordea a la playa de Atlanterra. Un hermoso día de playa se pudo haber convertido en un triste día. Mientras un grupo de amigos nos reuníamos para disfrutar del momento, gente de mala calaña se dedicaron a especular con nuestro territorio en común e incluso pudieron ser nuestras vidas.
Ayer viví la vileza en persona. Yo fui uno de tantos que tuve que salir corriendo para no verme absorbido por el grandísima humareda. Ellos tiñeron el cielo de color naranja y el mar de bronce. Y aunque la hermosura no la borraron sembraron en miles de persona la preocupación .Para ejemplo algunas de las imágenes que capté.
Y por supuestos, darles las gracias a todos aquellos que se juegan la vida por hacer que el sueños de estos ruines especuladores caiga en el olvido.
Playa de Atlanterra . (cádiz) 18 de julio 2009

Dibuja con perspectiva

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